EL BROWNIE QUE NO TOMÓ EL SOL

27 Ago

El contraste de la acidez de unos arándanos, con el dulzor del chocolate blanco han dado como resultado estos ricos brownies, más blanquitos que los clásicos pero igual de apetecibles.

Quitate las penas con un trocito de este pastel y  cárgate de endorfinas, pero eso sí, no abuses con las raciones porque es contundente.

Brownie de chocolate blanco con frutos rojos


Ingredientes:

  • 100 gramos de chocolate blanco
  • 90 gramos de mantequilla
  • 90 gramos de azúcar glass
  • 100 gramos de harina integral
  • 2 huevos
  • 90 gramos de nueces
  • 30 gramos de arándanos secos

Preparación:

Precalentamos el horno a 180 ºC.

Partimos el chocolate en trocitos y los derretimos lentamente en un cazo al baño de María (40ºC), lo reservamos tibio.

Cortamos la mantequilla en trozos pequeños y la fundimos, esperamos hasta que se entibie.

Batimos los huevos con el azúcar y añadimos la mantequilla y el chocolate blanco.

Mezclamos la harina tamizada con las nueces, que hemos machacado en trozos más bien grandes.

Añadimos a la mezcla anterior de los huevos, removiendo con una cuchara de madera.

Untamos con mantequilla un molde cuadrado de 30 cm de lado y vertemos la masa en él. Alisamos la parte superior con una espátula y horneamos de 20 a 25 minutos.

El brownie de chocolate blanco, estará listo cuándo al meter la punta de un cuchillo, salga con un poco de masa pegada.

Al sacar el bizcocho, debemos comprobar que no esté crudo por la parte de abajo en el centro. Si lo estuviera, metemos 3 ó 4 minutos más, poniendo calor sólo en la parte inferior  y teniendo cuidado que no quede demasiado seco.

Cuando esté tibio lo desmoldamos en una bandeja y cortamos el clásico cuadrado de unos 4 cm de lado o de la forma que más nos divierta.

Podemos acompañarlo de caramelo, de un coulis de fresa o frambuesa o de helado de maracuyá, de plátano…

Nota: Yo he utilizado mantequilla semi-salada y he conseguido que no resulte dulzón ni empalagoso por el efecto de la manteca de cacao.

Frase del día: Cuando la cerveza entra, el ingenio sale (proverbio Danés).

¿Hay alguien que no disfrute bebiendo una cerveza bien fresquita en verano?.

Hoy día existen en el mercado cervezas de una increíble calidad y variedad. Las tenemos para todos los gustos y bolsillos.

Desde la cerveza española, que fue introducida en el siglo XVI por Carlos V, y evolucionó lenta y positivamente hasta que en 1.900 aparecieron las grandes: Mahou (1.890) Aguila (1.900)  Cruz del Campo (1.904) y Dam (1.910).

La cerveza que consumimos en nuestro país, mayoritariamente es de baja graduación alcohólica, suave al paladar y de propiedades refrescantes.

Podemos clasificar la cerveza en tres clases principales :

Las tipo Ales, espesas y de un sabor complejo y afrutado, siendo las más consumidas las americanas, alemanas y por supuesto las británicas.

Las Lagers, de sabor más suave y refrescante.

Las Híbridas, especiadas, afrutadas y ahumadas incluso a la piedra, que consiste en introducir piedras calientes en el proceso de fermentación.

Además de estas tres variedades madres, existen en el mercado cientos de tipos de cerveza cuya obtención, es el fruto de las decenas de elementos que intervienen en el proceso de  su elaboración, que pueden ir desde el clima, la fermentación, la calidad del producto, cantidad y proporción de los ingredientes, reposos en barricas de distintos tipos de madera…

Factores como el tipo de cerveza que más se consume en un país, determinan diferencias en el sabor de una misma marca, como ocurre con la Guinness que contiene más espuma y menos cuerpo en España que en su país de origen.

Los principales países productores de cerveza son: Dinamarca, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña, Holanda y Estados Unidos.

¿Cual es la principal diferencia entre la cerveza rubia y la negra? el tostado de la malta, que además del color, le confiere un sabor característico.

Los ingredientes básicos son: malta, lúpulo (que le dá sabor), agua y levadura (que es la responsable de transformar la maltosa que contiene el mosto, en alcohol).

La mayoría de las cervecerías alemanas de prestigio, siguen fieles a la fabricación de cerveza con éstos 4 ingredientes  y obtienen excepcionales resultados, fruto de la calidad y  su dilatada experiencia.

Para aumentar su grado alcohólico y dotarla de carácter propio, hay una serie de ingredientes que van desde otro tipo de cereales, al azúcar que se utiliza habituálmente en la elaboracion de cervezas belgas o británicas.

Las cervezas artesanales danesas están muy de moda actuálmente. Las fábricas suelen estar situadas en granjas y usan métodos tradicionales. Desde el año 2000 tienen 35 nuevas cervecerías, con la cerveza tradicional clara y también cervezas de fermentación alta según modelos belgas, alemanes, ingleses y americanos.

Estas son dos de las marcas de cerveza más votadas como favoritas en la actualidad, lo cual no significa que sean obligadamente las mejores.

WESTVLETEREN 12 que és una cerveza belga, dificil de conseguir, por ser considerada una de las mejores del mundo y por su reducida producción, que depende de los monjes que la fabrican en una abadía de Flandes, cuyo lema es: “hacer cerveza para poder rezar y no vivir para hacer cerveza”

NARKE KAGGEN, esta deliciosa cerveza sueca que se destila en series limitadas y cuyo secreto, es la miel de brezo que se emplea en su elaboración y dos meses de reposo en barricas de cedro.

Los entendidos la describen con notas de madera y aromas a pasas de uva, frutas oscuras, vainilla, café y chocolate, roble…

En boca es cremosa, suave y esponjosa, con sabor a encina, dulces de chocolate y vainilla. Con cuerpo y  con el alcohol bien escondido.

PARA UN DESAVÍO:

Hablando de cerveza, hay unas cuántas recetas en las que se puede utilizar y no sólo con el famoso pollo sino  también con cerdo, para masas de empanadas, para mezclar con harinas en los rebozados etc.

Si tenemos que hacer una receta con vino blanco y se ha agotado, podemos sustituir en la mayoría de los casos por martini blanco, que le dará unos toques aromáticos muy interesantes, por ejemplo a un rissotto.

Con limonchello podemos improvisar algunos postres rápidos y sencillos, como un helado de mascarpone, añadiendo azúcar, gelatina y 4 cucharadas del licor o un sorbete de limón, añadiendo a unas claras montadas a punto de nieve con azúcar, hielo picado y 5 cucharadas de limonchello.

Con un bote de colacao y unas galletas, podemos improvisar otro postre rico, que hará las delicias de niños y grandes.

Mezclamos 6 galletas maría, cortadas en trozos pequeños o trituradas, a gusto, mezclamos 6 cucharadas de colacao con 6 de leche en polvo, y lo deshacemos con unas cucharadas de nata líquida enriquecida si queremos con esencia de vainilla.

Unimos a las galletas y ponemos un poco más de nata hasta que quede una crema espesa pero no muy dura.

Metemos 2 horas al congelador y listo.

Nota: En atención a todos mis seguidores de otros países, el colacao es un cacao soluble dulce que se puede sustituir por cualquier cacao de éstas características. Os mando un fuerte abrazo a todos.

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