“AT… CHOUX”, RICOS ESTORNUDOS RELLENOS DE CHOCOLATE

15 Sep

Todavía hace calor pero el otoño se acerca lentamente, y el aire cargado de fragancias a punto de sucumbir nos llena de recuerdos.

Al escuchar el Canon de Pachelbel,  imagino que las hojas van cayendo despacio, balanceándose en el aire sin prisas.

Aromas almizclados inundan el aire denso, mientras la “Sonata Claro de Luna” de Beethoven suena en la lejanía.

La naturaleza en reposo lejos de estar apagada y triste, descansa y recupera fuerzas para la próxima primavera. El silencio…, tan necesitado por nuestra alma, nos invita a la reflexión.

Cuando escucho a Tchaidovsky en la danza de los mirlitones de “el Cascanueces”,  veo a una mamá perdiz corriendo con sus pequeñas crías pegadas a sus patas y un jabalí que acude presuroso a esconderse en un matorral, mientras un búho enorme intenta conciliar el sueño en el hueco de un viejo castaño.

Con “Barcarola” de Offenbach, cierro los ojos conmovida y veo las aguas de un arroyo llenas de ramas quebradas que se dejan ir…, hasta que un día, un pequeño castor las convierta en su presa.

Llega “la tormenta” de la Sinfonía Pastoral de Beethoven, y todos los seres que habitan el bosque buscan refugio donde pueden.

Y cuando escampa, Boccherini los acompaña con su “Minueto del Quinteto para cuerda” mientras caen algunas gotas que perezosas, se han quedado cubriendo las desnudas ramas.

El melancólico otoño agitado por un viento que se lleva el cansancio y trae nubes de fuerza para afrontar un frío invierno, tras el cual, los árboles abrirán sus ramas para acoger la alegre primavera. Entonces sentiremos como se acerca una leve brisa llena de aromas frescos que hará sonar “La Flauta Mágica” de Mozart, mientras los ciervos se alimentan de los primeros brotes que surgen de la tierra milagrosamente, año tras año.

Bocaditos y buñuelos de masa choux al chocolate

Ingredientes:

  • 125 ml de agua
  • 125 ml de leche
  • 125 gramos de mantequilla o margarina
  • 110 gramos de harina
  • 30 gramos de cacao en polvo sin azúcar
  • 4 o 5 huevos ( o los que admita, según tamaño )
  • 2 gramos de sal ( un pellizco )
  • 6 gramos de azúcar ( tres pellizcos )
  • 5oo gramos de nata para montar
  • 150 gramos de azúcar en polvo para la nata montada
  • Azúcar para espolvorear

Preparación:

Tamizamos la harina y el cacao dos veces.

Precalentamos el horno a 170-180º. Ponemos a calentar el agua con la leche, la mantequilla, la sal y el azúcar. En el momento que rompa a hervir, echamos de golpe la harina y el cacao y removemos con fuerza con una cuchara de madera, hasta que se forme una masa espesa y compacta que se separa de las paredes de la cacerola.



Retiramos del fuego y dejamos que se entibie un poco y vamos añadiendo los huevos de uno en uno, no echamos el siguiente hasta que no esté perfectamente incorporado el anterior.  Ponemos en varias veces el último huevo, sin dejar de remover. Para saber si la masa está, hay varias formas, cogemos una pizca entre los dedos y si queda muy elástico, necesitaría un poco más de huevo, o bien pasamos el dedo haciendo surcos por la masa y si se cierra lentamente está lista. Otra forma es coger con la cuchara bastante masa y ver que no se corta al caer.

Ponemos 2/3 partes de la masa en una manga pastelera con boquilla lisa de 10 o 12 cm, y el 1/3 restante en otra manga o en un cuenco, y metemos en la nevera unos 20 o 30 minutos a reposar.

Pasado este tiempo, vamos poniendo montoncitos de la masa en una bandeja de horno cubierta de papel de hornear, los espolvoreamos con azúcar molida y cocemos a 180º de 15 a 20 minutos, según el tamaño de los bocaditos.

Mientras, montamos la nata con el azúcar y reservamos en la nevera.

Os preguntaréis porqué he reservado un tercio de la masa. Bueno, pues era para hacer buñuelos.

Ponemos una cacerola alta, bien de aceite, en este caso de girasol para no dar más sabor al chocolate, y vamos echando porciones con la manga o con una cuchara, con el aceite bien caliente. Se hacen muy rápido y  al ser la masa tan oscura no vemos cuando están dorados, así que los tenemos el tiempo justo de darles dos o tres vueltas y listo.

Quitamos el exceso de aceite con papel de cocina, y esperamos que se enfríen para rellenarlos de nata.

Los buñuelos se rellenan más fácilmente con manga que tenga boquilla alargada, no es necesario hacer agujeros porque la masa es muy tierna.

Quedarán así:

Por último, una vez fríos los bocaditos,  los cortamos por la mitad  en horizontal, o les hacemos un pequeño agujero en la base y rellenamos con la manga. Yo recomiendo cortarlos, porque queda más apetecible el contraste de colores de la nata y el chocolate.

Se puede utilizar toda la masa para el horno, o para freir en forma de buñuelos, pero aquí tenéis  dos de las formas en las que se puede emplear.

Buen provecho y… para la melancolía, un poquito de chocolate, pero no mucho porque, ¿os imagináis como sería nuestra vida si nunca experimentáramos estos sentimientos?. ¿Si después de la tristeza no vinieran los buenos recuerdos?. Sí,  está bien sentir un poco de melancolía pero…, solo de vez en cuando.

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2 comentarios to ““AT… CHOUX”, RICOS ESTORNUDOS RELLENOS DE CHOCOLATE”

  1. Encarni 16 septiembre, 2010 a 10:43 #

    Voy a intentar hacer esta maravillosa receta esta tarde, el chocolate siempre triunfa! Le felicito por su blog. Un abrazo

    • Siéntate en mi cocina 16 septiembre, 2010 a 21:22 #

      Tiene toda la razón Encarni, el chocolate es el rey. Seguro que le sale genial.
      Muchas gracias por el comentario. Un abrazo

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