LASAÑA DE CALABAZA Y BRÓCOLI ¡QUE MAÑA!

7 Nov

Hoy vamos a disfrutar todos juntos de un cuadro que es apasionante desde varios puntos de vista. La Perspectiva, la técnica, la asombrosa minuciosidad en los detalles, su realismo, la luz…, y el misterio.

Retrato de Giovanni Arnolfini y su mujer Giovanna Cenami, conocido como El matrimonio Arnolfini, del pintor Jan Van Eyck.

Jan Van Eyck, fue un pintor flamenco fundador del Ars nova, estilo pictórico del gótico tardío en el siglo XV, que anuncia el Renacimiento Nórdico en Europa. En este sentido es el más célebre del conjunto de pintores llamado los Primitivos Flamencos.

Posible autorretrato de Jan Van Eyck, llamado el hombre del turbante rojo

Hacen mella en su obra la influencia de artistas como los hermanos Limbourg, extraordinarios miniaturistas, o el escultor Claus Sluter, cuya forma de representar los pliegues de las telas es prácticamente la misma que emplea Van Eyck en sus cuadros.

Este período del arte flamenco se caracteriza por el naturismo de colores vivos pintados al óleo, la meticulosidad en los detalles, la precisión de las texturas y la búsqueda de nuevos sistemas de representación del espacio tridimensional.

En este último aspecto de buscar los efectos tridimensionales, Van Eyck utiliza la técnica de las “veladuras” o tenues capas de óleo aplicadas unas sobre otras, y todas sobre un soporte que consta de una tabla de madera (a menudo de haya) pulida y pintada de blanco, con lo que se logra una reflexión de la luz, con el consecuente brillo de la pintura y una “sugestión” de profundidad.

La obra representa al rico mercader Giovanni Arnolfini y su esposa Giovanna Cenami, que se establecieron y prosperaron en la ciudad de Brujas entre 1.420 y 1.472.

Si bien hay dudas respecto a que el cuadro represente una auténtica ceremonia de boda y ni siquiera exista una seguridad total respecto a la identidad de los retratados. La inscripción latina que hay en la pared del fondo “Jan Van Eyck estuvo aquí/1.434”, se ha interpretado como la presencia del artista en calidad de testigo de la boda, pero también puede atestiguar que es el autor del cuadro sin más, su creación “aquí”.

Sin embargo, es muy posible que el cuadro retrate a una pareja casada. En este contexto el perro podría simbolizar la fidelidad, la única vela ardiendo simboliza la llama del amor, (era costumbre flamenca encender una vela el primer día de la boda). Los zuecos y las sandalias que la pareja se ha quitado, podrían ser regalos típicos de boda, o bien aludir a descalzarse durante la ceremonia de la boda, costumbre muy extendida en aquella época. El gesto de la mano derecha de Arnolfini, (que el artista modificó para ponerla más vertical), podría ser de bienvenida o de afirmación; no se sabe con certeza. Pero todas estas referencias encajarían a la perfección en el retrato de una pareja de burgueses prósperos y temerosos de Dios. Sólo el genio descriptivo del pintor le confiere la apariencia de un momento importante en un lugar especial.

Van Eyck supo sacar el máximo partido a la técnica del óleo anteriormente mencionada. Era capaz de imitar de manera convincente cualquier textura, los brazos pulidos de la lámpara, el cristal convexo del espejo, el rosario con cuentas de cristal colgado en la pared, las telas y el detallismo del pelo suave y sedoso del perro, que es una auténtica proeza técnica.

Todavía de un modo más sorprendente, trabajando con paciencia sus pigmentos al óleo de secado rápido, (a veces con la punta de los dedos, como demuestran las huellas en el traje verde) era capaz de pintar no sólo los efectos de la luz sobre cada objeto, sino “la propia luz”, tal como parece entrar en la habitación a través de la ventana que hay en el cuadro e incluso a través de una segunda ventana, invisible, situada a nuestra izquierda, o por la puerta que se refleja en el espejo.

La luz fluye por detrás y entre las figuras, y está tan presente en todas partes como el aire, igual que la luz del día en el mundo real. Un recurso que contribuye a crear esta sensación es la variación constante de relaciones tonales en todo el cuadro. Junto a la ventana, por ejemplo, el hombro derecho de Arnolfini se destaca iluminado contra la contraventana oscura, pero el hombro y el brazo izquierdo están silueteados en oscuro contra la pared iluminada.

Estos cambios tan sutiles justificados por la dirección de la luz, sirven para ver por separado el primer término y el fondo, y las figuras de aquello que las rodea. Es la habilidad de Van Eyck para conseguir “una apariencia de luz en el aire”, y no la perspectiva lineal, que sólo utiliza de manera aproximada, lo que le permite evocar el espacio. La ilusión tiene tanta fuerza, que ni siquiera lo alargado de las proporciones ni la pequeñez de las cabezas, anulan la sensación de realidad que sentimos ante esta escena.

Trabajaba bien ¿verdad?. Bien, hemos visto la técnica a grandes rasgos, para que todos los que no somos expertos en estos lares podamos poco a poco analizar y disfrutar éste y otros cuadros con una técnica similar. Ahora vamos a ver la historia que lleva implícita este cuadro, incluida su parte de misterio y simbología.

La representación de los supuestos esposos es antagónica y revela los diferentes roles que cumple cada cual en el matrimonio,(no olvidemos que hablamos de una sociedad de hace más de 500 años, a caballo entre la Edad Media y la Edad Moderna) él es severo, bendice o quizás jura, pero con total claridad ostenta el poder moral de la casa y sostiene con autoridad la mano de su esposa, que agacha la cabeza en actitud de obediencia; y posa su mano izquierda en su abultado vientre, señal de su embarazo, (que no es real)  y  que sería su culminación como mujer. Su postura se limita a delatar el vientre, que entonces se tenía por una de las partes más bellas del cuerpo. La exagerada curvatura de éste, quizás sugieran su fertilidad y una deseada preñez.

Aunque para el ojo moderno la imagen parezca poco realista por la actitud hierática de los retratados, (es algo muy común en toda la obra de Van Eyck representar las figuras humanas con una solidez escultórica) en este caso, la excesiva rigidez en el gesto y el movimiento, como si de una pose teatral se tratara, (en la que más de uno ve trazos de cierta comicidad) puede estar justificada, si la atribuimos a la representación de una boda de aquella época.

Todo lo que contiene el cuadro proclama la riqueza de la pareja, desde la ropa y los delicados muebles hasta el detalle de las naranjas bajo la ventana(las naranjas procedentes del Sur, eran un lujo en el Norte de Europa). Hay objetos de Rusia, Italia, Francia, Inglaterra, e incluso de Anatolia, como es el caso de la lujosa alfombra.

El detalle de la cama se relaciona con la realeza y la nobleza, con la continuidad del linaje y apellido. También simboliza el lugar donde se nace y se muere. Está vestida por ricos tejidos rojos que pueden simbolizar pasión, o es el color elegido por Van Eyck para crear un contraste cromático con el verde del vestido de Giovanna.

Los rosarios eran un regalo habitual del novio a la futura esposa. El cristal es símbolo de pureza y el rosario sugiere la virtud de la novia y su obligación de ser devota.

Llegamos ahora a uno de los mayores misterios del cuadro. Si se trata de una boda, ¿porqué se celebra en una casa en lugar de una iglesia?. ¿Era una boda secreta?. En aquella época se tenía por válida una boda aunque no se celebrara en una iglesia, a pesar de ser inusual, pero para ello era necesario un sacerdote y al menos un testigo. Entonces, ¿porqué no se ven en el cuadro?. La respuesta es que su autor quiere que centremos nuestra atención en un punto…, el espejo.

Según el experto Craig Harbison, el espejo es el centro de gravedad de todo el cuadro, y está claramente calculado por el pintor para atraer nuestra mirada. En él se refleja toda la habitación vista desde atrás, incluyendo todo el mobiliario, la pareja, otras dos personas…, que son: un sacerdote y el mismo Van Eyck ¿como testigo de la boda?, y el ventanal ¡con una vista de Brujas!. ¿ A que es impresionante?.

Sin duda, el espejo es uno de los mejores ejemplos de la minuciosidad microscópica conseguida por Van Eyck. Mide 5,5 centímetros de diámetro y cada una de las diez escenas del viacrucis que lo rodean mide 1,5 cm.

Estos pequeños espejos convexos eran muy populares en aquella época, se llamaban curiosamente “brujas” y se utilizaban para “espantar” la mala suerte. La presencia del viacrucis sugiere el sacrifício que tienen que soportar los esposos.

El espejo es sin duda el objeto más atrayente del cuadro, y Van Eyck, fue el primer pintor que lo utilizó como recurso técnico, una técnica repetida con gran éxito  por diferentes pintores.

Para concluir, resumiremos tantas maravillas depositadas en un lienzo relativamente pequeño, (82 x 60 cm) como: un cuadro dotado de un gran realismo óptico, consecuencia de una magistral captación de la luz, la perspectiva y la minuciosidad microscópica, que lo convierten en la mayor obra de arte de los primitivos flamencos, y una de las mejores que realizó su autor.

Y aunque nos quedemos sin saber si el cuadro refleja una situación idealizada o una realidad, existen datos procedentes de antiguos registros que reflejan que esta unión  no resultó como se esperaba: el matrimonio Arnolfini no tuvo descendencia y la pobre Giovanna tuvo que aguantar estoicamente los deslices de su marido, que llegó incluso a ser llamado a los tribunales por la denuncia de una amante despechada. Lo que nos lleva a pensar…, que al menos para una persona el cuadro terminó siendo el reflejo de una simple alegoría…

De la trayectoria de este famoso cuadro, llena de curiosidades y datos interesantes,  hablaremos el próximo día.

Lasaña de calabaza y brócoli


Ingredientes para 4 personas:

  • 16 a 20 placas cuadradas de lasaña
  • 400 gramos de calabaza
  • 300 gramos de brócoli
  • 2 chalotas o media cebolla
  • 300 gramos de tomate triturado
  • 3 cucharadas de harina
  • Medio litro de leche
  • 2 cucharadas de mantequilla y 1 de aceite
  • 200 gramos de queso crema
  • 150 gramos de queso rayado
  • sal y pimienta

Preparación:

Lavamos y cocemos el brócoli, hasta que esté al dente.

Cortamos la calabaza y la chalota en cuadraditos, y el calabacín en ruedas.

Pochar a fuego medio la chalota, cuando esté transparente, añadir la calabaza y pochar durante 10 minutos. Añadir entonces el calabacín y dejar a fuego medio todo el conjunto hasta que estén tiernas las verduras. Mientras, hervimos la lasaña según las instrucciones del fabricante. (Yo esta vez la he utilizado pre-cocida).

Añadir entonces el tomate triturado, corregir la acidez con una pizca de azúcar y rectificar de sal.

Hacer mientras la bechamel, con 2 cucharadas de mantequilla y una de aceite, rehogar en ella 3 cucharadas de harina, batir para deshacer los grumos e ir poniendo poco a poco la leche templada en el microondas.

Cuando se ha incorporado toda la leche, seguimos batiendo para que no se pegue y dejamos que cueza unos 10 minutos. Transcurrido este tiempo añadimos el queso en crema, batiendo para deshacer posibles grumos. Una vez que el queso se haya integrado en la bechamel (1 minuto), apartamos y si no lo vamos a utilizar aún, le ponemos un trozo de film transparente cubriendo toda la superfície y pegado a la masa, para que no haga costra.

Comprobamos que el tomate está bien rehogado con las verduras, añadimos el brócoli y le damos un minuto. Apartamos para ir montando la lasaña. Primero una capa de tomate frito, y sobre ella, una capa de pasta.

Vamos poniendo las verduras y napamos con un poco de bechamel de queso, para que quede más jugosa.

Continuamos el proceso anterior hasta terminar con la última capa de lasaña, napamos generosamente, y espolvoreamos con queso rayado.

He hecho varios modelos para que variéis su apariencia si os apetece. Cortando con un aro la pasta cocida o remojada le podéis dar forma redonda.

Hacemos el mismo proceso que cuando es cuadrada o rectangular.

Terminamos de montarla,

Como a los niños les suele gustar el brócoli si va camuflado en una bechamel, he cocido un poco más, también he elaborado más cantidad de bechamel y lo he gratinado al horno.

A esta redonda le he puesto bastante bechamel y ha quedado así:

En ésta he sido más comedida. Buen provecho a todos.

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2 comentarios to “LASAÑA DE CALABAZA Y BRÓCOLI ¡QUE MAÑA!”

  1. Alvaro 17 noviembre, 2010 a 19:46 #

    Una de mis platos preferidos. Mi madre la hace muy parecida, pero casi que esta tiene mejor pinta. Le felicito por su blog. Un abrazo

    Alvaro

    • Siéntate en mi cocina 17 noviembre, 2010 a 21:46 #

      Alvaro, madre no hay más que una y seguro que su lasaña es más que buena. De todas formas gracias por tu comentario majo. Otro abrazo para tí.

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