ALUBIAS CON CALABAZA, HOY SIN LIEBRE QUE NO HAY CAZA

11 Nov

La poesía…,  es abrir el alma en dos, como se abren las contraventanas de una casa luminosa y cálida la mayor parte del tiempo, pero invadida a veces de dañinos “ocupas” que se infiltran por las grietas imperceptibles del hormigón.

Estos visitantes a quien nos gustaría considerar ajenos, por más que perturben los momentos apacibles de nuestras vidas, son inevitables compañeros intermitentes del viaje que es nuestra existencia.

La poesía es lo que da vida a nuestra esencia …, está oculta a los ojos y oídos ajenos, pero al final sale como un bálsamo que acalla el alma y atempera la pena y el sufrimiento; o comparte alegrías, sentimientos universales y experiencias individuales.

Las alas temblaban bajo el soplo de la tarde.

El motor con su canto mecía el alma dormida.

El sol nos rozaba con su pálido color.

Son tres versos que se han conservado de un poema de Antoine de Saint- Exupery, autor del Principito, en los que refleja las sensaciones que experimentó durante su primer viaje en avión. Tenía sólo 12 años y con el tiempo llegó a ser un gran aviador, además de un buen escritor.

“A los dieciséis años, (confesará más tarde), descubrí a los poetas; por supuesto, estaba convencido de que yo también era poeta y, durante dos años, compuse ufanamente versos como todos los adolescentes”.

Antoine De Saint-Exupery

En mi adolescencia yo también pensaba que era una”pequeña poeta”, que recorría los mares de mi realidad con las velas desplegadas al viento en un pequeño velero, tras los grandes como Becquer, Lorca, Neruda, Machado…, que guiaban mi apasionado viaje a lo largo de la vida.

Y así bebiendo de estas fuentes, canalizaba mis penas, calmaba el ímpetu de esa alegría desbocada que da la juventud, sanaba poco a poco mis penas de amor, o suavizaba con palabras la rebeldía que ardía dentro de mí hacia tantas cosas.

En mi adolescencia escribí estos versos, impresionada por la belleza de los toros de lidia:

Negro y oro, oro y sombra.

Sombra viva que remontas.

Toro bravo, purpúreo.

¡Como sabes que te mueres!.

Te mueres y mientras piensas.

En el aroma del campo.

Y en la tierra suave y fresca.

No como en la que agonizas.

Llena de sudor y pena.

¡Toro fuerte, triste, ausente!.

¡Sigue pensando en tu tierra!

Y así, tu alma tranquila.

Se irá para siempre a ella.

Aunque tu cuerpo cansado.

Se deje la vida en ésta.

Después de escribir estos versos nunca volví a ver una corrida de toros, a pesar de que en un pasado me apasionaba verlas.

Como decía becquer en una de sus rimas: puede que algún día no queden poetas…, pero siempre habrá poesía.

Alubias con calabaza


Ingredientes para 4 personas:

  • 300 gramos de alubias blancas
  • 1 trozo de calabaza
  • 1 trozo de pimiento verde o rojo
  • 1 cebolla mediana
  • Media cabeza de ajos pequeña con su piel
  • 1 chorizo ibérico
  • 1 morcilla ibérica
  • 4 trozos de panceta curada
  • laurel, carne de pimiento choricero y aceite de oliva

La cantidad de alubias por persona se suele calcular de 75 a 100 gramos, dependiendo del tipo de guiso. Este guiso es contundente por el compagno (chorizo, morcilla y tocino) que lleva, por este motivo he puesto 75 gramos.

Este plato de alubias se puede hacer sin compagno,  añadiendo más verduras, por ejemplo judias verdes, zanahorias, nabo…, lo que quitará muchas calorías sin dejar de estar rico.

Preparación paso a paso, de modo resumido:

Después de poner  a remojar en agua fría las alubias la noche anterior, las ponemos en una olla con la cebolla, el pimiento y la media cabeza de ajos, cubriendo de agua fría, y las llevamos a ebullición.

Cuando rompan a hervir, las asustamos; es decir, echamos de golpe dos o tres dedos de agua fría para cortar el hervor, y repetimos esta operación 2 o 3 veces, (dejamos que vuelvan a hervir y las asustamos), para evitar que tengan pieles sueltas.

Quitamos la mayor cantidad de espuma posible, (son impurezas que sueltan los ingredientes).

Añadimos el compagno, que en éste caso no lleva lacón, sino chorizo, morcilla y panceta curada, y las dejamos cocer a fuego lento, (haciendo “chup-chup), hasta el final de la cocción cuando estén tiernas y sin que se note la piel.

Seguimos espumando, (quitando con la espumadera la espuma que genera el guiso), y añadimos media cucharada de carne de pimiento choricero.

Cuando lleven prácticamente una hora cociendo, o estén casi tiernas, sacamos la cebolla, los ajos, (a los que quitamos la piel), y el pimiento; y batimos todo bien para añadirlo de nuevo al guiso. Dejamos hervir suavemente todo el conjunto, hasta que las alubias estén tiernas y servimos.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: