TORRIJAS DE TRES FORMAS, EN SEMANA SANTA ES NORMA.

11 Abr

Hola a todos. En pleno proceso de agradable adaptación, con todos los enseres colocados y las cajas, por fin, ¡vacías!, aquí estoy sentada de nuevo frente a esta  pantalla, para plasmar en ella las recetas que con tanto agrado comparto con vosotros.

Llega Semana Santa, y el dulce por excelencia en estos primaverales días son las melosas y agradables torrijas. En algunas provincias se elaboran con leche que se perfuma con limón y canela en rama. En otras, la leche se infusiona con especias entre las que se encuentra el clavo de olor ( no me diréis que su nombre no evoca la Semana Santa). En el Sur se elaboran con vino dulce y después se bañan en miel caliente aligerada con agua.

A éstas últimas, en algunas regiones las llaman “Obispos”. Quizás por que son más oscuras, o tal vez su nombre viene de una leyenda que cuenta que un anciano Obispo no tenía apetito y a punto estuvo de morir de inanición. Su cocinera, tuvo la feliz ocurrencia de  tomar el vino de la iglesia y en el mojó el pan duro para freírlo después. Tal era el aroma que el señor obispo se sentó en la mesa y pidió ese dulce manjar cuyo olor le transportaba al cielo. Quizás sea más sencillo aún y su nombre se deba a que están para besar el anillo de quien las inventó…

Y es que, de una forma u otra, las torrijas son un dulce delicioso y casero, y si bien en su origen estaban destinadas a aprovechar las sobras de pan, (como otros postres; las sopas de leche, el puding, etc), con el paso del tiempo pasaron a ser un postre tradicional, sobre todo durante la Semana Santa.

¿Sabéis sobre que precio oscila una torrija actualmente?. En una pastelería cuesta de 1,50 a 3 euros, sin contar el café que te tomes para acompañarla.

El precio desciende considerablemente si las elaboras tú. Las de vino son las que más se encarecen por el precio de éste último y de la miel, pero siempre podemos jugar con la oferta del mercado, hay garrafas de vino dulce a precios bastante aceptables. Yo he comprado la miel en Mercadona a 4 euros el Kilo, y es de buena calidad. Pensad que una torrija de moscatel y miel, me ha costado unos 33 céntimos. ¿Os imaginais el gasto de una torrija de leche, si además está hecha con pan duro?. ¿15 o 20?.

Mis torrijas están elaboradas con tres sabores distintos, porque en casa son un “clásico” por estas fechas; las que les gustan a mis hijas (las de vainilla y las de canela y limón), y las de vino y miel, que nos encantan al resto.

En cuánto a los sabores, al ser una base de pan admite muchos ingredientes y formas de presentarlas; por ejemplo dos torrijas bañadas en leche y en medio una crema pastelera espesa, las pasamos por huevo batido y las freímos. Podemos infusionar la leche, con especias o licores, como ron, coñac, crema de whisky (éstas están deliciosas). Y acompañarlas con coulis de frutos rojos o mermeladas y compotas. Las de vainilla yo las he acompañado de toffee al whisky…

Que, ¿os apetece que empecemos a hacerlas?.

Vamos allá.

Torrijas de canela y limón, y torrijas de vainilla

ingredientes para  10 a 16 torrijas: (dependiendo del tamaño del pan)

  • 1 litro y medio de leche (6 vasos grandes)
  • La corteza de un limón ecológico o escaldada (hervida) unos segundos
  • 1 rama grande de canela
  • 1 vaina de vainilla fresca y aromática (las duras y secas no tienen apenas aroma)
  • 1 barra de pan de leña
  • 140 gramos de azúcar y un platito para rebozar o espolvorear (dependiendo del grado de dulzor deseado)
  • 4 o 5 huevos medianos
  • 1 litro de aceite de oliva

Para el toffee que las acompaña:

  • 6 cucharadas de azúcar
  • 250 gramos de nata líquida
  • Un chupito de whisky

Elaboración de las torrijas:

Ponemos la mitad de la leche en un cazo y le añadimos en frío la canela, la corteza de limón y la mitad del azúcar, es decir 70 gramos.

Cuando rompa a hervir bajamos el calor y lo tenemos unos minutos, hasta que se deshaga el azúcar en la leche. Apartamos y dejamos que se enfríe.

Con los otros 3 vasos de leche, repetimos la operación de echar el azúcar en frío y con un cuchillo, hacemos una incisión en la vaina de lado a lado, raspando para sacarle todas las semillas que contiene. Las echamos en la leche junto a la vaina, dejamos que el azúcar se deshaga y retiramos para dejar enfriar.

Cortamos el pan en rodajas, mas bien gorditas. Si es duro mucho mejor, si no lo es, es recomendable dejarlo la noche anterior en un lugar seco sobre la encimera. Podemos usar el pan de que dispongamos, yo he usado para estas torrijas pan de leña, y para las de vino, pan de molde especial para torrijas.

Después de dejar enfriar la leche perfumada con vainilla, y la “merengada”, las pasamos por un colador, batimos los huevos y tenemos ya el aceite preparado en una sartén de tamaño mediano, a una temperatura alta.

Ya sabéis que el secreto de un frito, sea cual sea la naturaleza de éste (pescaíto, croquetas, torrijas…), es usar un buen aceite de oliva, en la cantidad y temperaturas adecuadas. El aceite de oliva va a aguantar las altas temperaturas y  tardará más en perder sus propiedades.

La cantidad es la suficiente para cubrir las torrijas. Tienen que flotar en él, para así absorber el mínimo posible, lo que evitará que salgan aceitosas y poco apetecibles.

La temperatura del aceite ha de ser alta, debe humear ligeramente cuando incorporemos las torrijas, y para cocinarlas uniformemente, deben freírse en tandas de no más de dos, en una sartén mediana.

Una vez tenemos todo preparado, incluido el aceite a temperatura; procedemos a elaborarlas con la mayor rapidez posible:

Metemos las rodajas de pan en la leche, hasta que se empapen bien, pero sin que se deshagan. En este caso la leche con canela y limón.

O en la leche con vainilla, con el pan que he cortado en trozos más pequeños.

Después pasamos por el huevo batido, escurrimos bien, y las freímos hasta que estén doradas.

Las escurrimos sobre papel de cocina, quitando también la grasa de la parte de arriba.

Las ponemos en un plato bonito o bandeja y las adornamos al gusto.

Procedemos del mismo modo con las de canela y limón.

El toffee que acompaña a las de vainilla, que tienen dos tamaños, se hace de la siguiente manera:

Ponemos el azúcar en una sartén

La dejamos a fuego medio, sin tocar, hasta que adquiera un bonito color rubio, entonces le incorporamos la nata a punto de ebullición con el chupito de whisky. Removemos sin parar hasta que se integren todos los ingredientes, y apartamos hasta el momento de servir.

Las torrijas de canela y limón:

Las de vainilla pequeñas, las he adornado con trocitos de limón

Y si alguna se rompe por la mitad, no os preocupéis ¡suelen ser las más ricas porque están más jugosas aún!;. Para adornar una rota, he cogido una frambuesa de mi pequeño frambuesero y con el toffee…,  está diciendo ¡cómeme!

Vamos a elaborar ahora las torrijas de vino con miel.

Ingredientes para unas 8, 10 torrijas:


  • Medio litro de vino dulce
  • 8 rebanadas grandes de pan especial para torrijas
  • Medio kilo de miel rebajada con medio vaso de agua
  • 3 huevos medianos
  • Medio litro de aceite de oliva

Preparación:

Dejamos unas horas antes las rebanadas sobre la encimera, para que se endurezcan un poco. Preparamos el vino en un cuenco grande o un plato hondo. Batimos los huevos y ponemos el aceite a calentar.

En una olla de tamaño medio (que quepan dos rebanadas) ponemos la miel y el agua, y si queremos la corteza de un limón ecológico, y la llevamos a ebullición para bajar  después a fuego medio-alto.

No os extrañe que cuando tengáis la miel al fuego, os entre por la ventana de la cocina alguna abeja atraída por el olor. No es broma, a mí me ha ocurrido alguna vez.

Una vez esté caliente el aceite y la miel en el punto deseado, procedemos a elaborarlas como las anteriores, lo más rápido posible pero con organización:

Mojamos las rebanadas, de una en una, en el vino. Escurrimos bien y las metemos en el huevo batido.

Las freímos, de dos en dos, en el aceite caliente, las escurrimos bien en papel absorbente y las metemos un par de minutos en la miel caliente, no hirviendo a borbotones, pero a fuego alto. Las escurrimos y las vamos colocando en una fuente honda y de vez en cuando le ponemos unas cucharadas de la miel caliente para que se empapen bien.

Para servir, yo prefiero que las de vino estén a temperatura ambiente, recién hechas resultan indigestas. Las de canela y limón o las de vainilla las prefiero bien fresquitas, aunque a muchas personas le gusten calientes, que también están ricas.

Para las torrijas de vino he hecho una reducción de moscatel, que potencia aún más el sabor a vino dulce.

Estoy segura de que más de uno se va a animar a hacerlas enseguida. Que os aproveche a todos.

Un abrazo.

Las de vino quedaron así:

Esta es de vino con un poco de queso fresco y reducción de moscatel:

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