PASTEL FRÍO DE SALMÓN REFRESCARÁ MOGOLLÓN

28 Jul

¿Que tiene el Sur que a todos nos gusta?…

Aquí en la parte  Occidental de España el sol se despierta un poco más tarde. Merece la pena sentarse en la playa cuando se quita su pijama que huele a jazmín y dama de noche, y después de darse un baño refrescante allá en el horizonte, se eleva imponente frente a tus ojos.

En los minutos que preceden al amanecer todo sigue aparentemente dormido, pero es sólo una vaga impresión. En realidad el reloj de la naturaleza sigue su curso.

Decenas de pequeños ojos asoman por los agujeros que siembran la arena húmeda. Son los cangrejos que se despiertan para coger algo de comida antes de que lleguen los bañistas.

Las gaviotas aún perezosas se dejan acariciar por los primeros rayos del sol. Más tarde irán a la gran despensa salada donde se servirán un suculento desayuno.

Mientras la blanca espuma cubre tus pies, la mente se deja mecer por el sonido acompasado de las olas, por el olor a yodo y algas.

Dos hermosos caballos se acercan al trote hasta la orilla, levantando con delicada elegancia sus largas patas. Y cuando están a punto de entrar en el mar sus jinetes los hacen girar,  y tras una hermosa cabriola galopan de nuevo por la infinita playa.

La fina arena se cuela entre tus dedos dejando que tu mente se relaje y disfrute.  Agradables sensaciones van y vienen como la brisa, el sonido de las gaviotas y del mar.

Después te diriges al tranquilo pueblo  y ves como despierta lentamente. Los pequeños balcones cuajados de geranios en una explosión de color que contrasta con la blancura de las fachadas. Los ancianos van ocupando los bancos sin prisas para disfrutar en compañía del frescor de la mañana. Los camareros van preparando con repetidos bostezos las interminables mesas que en unos minutos se llenarán con la algarabía de niños y mayores.

En el mercado todos los puestos están montados y ofrecen un sinfín de productos de la tierra : rayas para cocinar en “amarillo”, rapes para sopas, gambas rojas, mariscos vivos y “coleando”, sardinitas deliciosas en una parrilla. Verduras exquisitas y frescas: espárragos blancos, pimientos para el gazpacho, tomates para el salmorejo cordobés, setas para un revuelto con langostinos de Sanlúcar…

De vuelta a casa por las calles aún llenas de frescor y quietud, huele a jazmines, a hierbabuena que crece en los hermosos patios cuajados de limoneros. A un nuevo día que empieza de la mejor manera que podría hacerlo. A pesar de la crisis, de las preocupaciones, a pesar de los pesares…

Y tras ese día, cuando se acerca la hora del crepúsculo, es bonito volver de nuevo a la playa. Y enseñar a tus hijos en silencio ese momento mágico en el que sol decide irse a dormir para traer de nuevo una fresca noche.

Pastel frío de salmón

Ingredientes para 6 personas:

  • 4 patatas grandes o 6 medianas
  • 350 gramos de salmón ahumado de buena calidad
  • variantes en vinagre
  • 350 gramos de bonito en aceite de oliva
  • Mahonesa
  • Tres cucharadas de margarina
  • Pimiento morrón
  • Aceitunas para adornar (optativo)

Elaboración paso a paso:

Pelamos, cortamos las patatas en ruedas finas y las cocemos hasta que estén tiernas. Las colamos y las pasamos por un pasapurés o un colador fino. Mezclamos, aún tibias con la margarina y las extendemos en un trapo de cocina limpio y humedecido o en una esterilla de bambú plastificada.

Extendemos unas cucharadas de mahonesa sobre la superfície del puré de patata.

Sobre la mahonesa ponemos los variantes bien escurridos, en la cantidad que nos apetezca o más nos guste. Al salmón le va muy bien el sabor ácido de los encurtidos; coliflor, zanahoria, pepinillo…, de la cantidad que le pongamos depende un resultado más ácido o menos.

Ahora disponemos sobre los encurtidos, el salmón cortado en trozos de unos  3 centímetros.

Ponemos el bonito escurrido sobre los trozos de salmón.

Si queremos le ponemos un poco más de mahonesa, y vamos enrollando despacio el pastel.

Cuando esté completamente enrollado lo dejamos con cuidado en una fuente bonita o una bandeja y retiramos la esterilla o el trapo húmedo que lo contenía.

Hemos cortado los bordes exteriores para dar una forma más bonita y lo adornamos como más nos guste. Primero untando bien toda la superficie con mahonesa y después colocando tiras de pimiento o aceitunas o unas huevas rojas o negras…

Una vez terminado metemos en la nevera por 3 o 4 horas. Al servir lo podeis acompañar de más mahonesa en una salsera.

Yo he cortado unos corazones de pimiento morrón y le he puesto unos pocos encurtidos y queda así de apetecible.

Servir y disfrutar.

Un abrazo a todos.

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