Archivo | Arroces RSS feed for this section

ARROZ NEGRO CON CREMA DE PIMIENTO, QUEDARÁS CONTENTO

17 Oct

Uno llegar a incorporarse al día

dos respirar para subir la cuesta

tres no jugarse una sola apuesta

cuatro escapar de la melancolía

cinco aprender la nueva geografía

seis no quedarse nunca sin la siesta

siete el futuro no será una fiesta

y ocho no amilanarse todavía

1.986 Mario Benedetti; “Memorándum”, preguntas al azar

Uno; levantarse dando la mano al nuevo día.

Dos; invitar a desayunar al optimismo.

Tres; recargar tu alma y tu organismo.

Cuatro; mirar al pasado sin melancolía.

Cinco; jugar al escondite con la alegría.

Seis; llenar de flores tus ventanas ahora mismo.

Siete; sonreír y desterrar el ostracismo.

Ocho; tener años y sentirte joven todavía.

Concha García; ” Utopías que a veces son realidades “

Arroz negro con chocos

Ingredientes para 4 personas:

500 gramos de arroz (son 125 por persona ya que es un arroz con poco acompañamiento)

2 chalotas

1 tomate grande maduro

2 dientes de ajo

1 pimiento italiano

1 choco grande de aproximadamente 800 gramos, o 2 medianos

2 litros de caldo de pescado (puede ser en tetrabrik)

4 o 5 sobres de tinta  congelada de calamar o las tintas de 5 calamares frescos.

sal y aceite de oliva.

Para el ajo

2 o 3 dientes de ajo, según guste más o menos fuerte

1 huevo grande

200 cl de aceite de girasol y 100 cl de oliva virgen o todo de oliva, según guste de fuerza

Un chorrito de limón y un pellizco de sal.

Para la crema de pimientos dulces:

1 frasco de pimientos del piquillo

1 pellizco de azúcar

1 pellizco de sal

Un chorrito de aceite de oliva

Preparación paso a paso:

Hacemos lo primero el ajo, poniendo en el vaso de la batidora el aceite de girasol y de oliva, los ajos cortados groseramente, el huevo, el chorrito de limón y la sal a gusto.

Introducimos hasta el fondo del vaso la batidora y accionamos el botón a velocidad fuerte, sin moverlo hasta que veamos que van ligando los ingredientes. Entonces la movemos de abajo a arriba hasta que emulsione toda la mezcla. Suele salir bien espeso y no es lo mismo que el alioli que se hace a mano en el mortero, con yemas de huevo, el ajo machacado y un hilo de aceite, moviendo sin parar, sin ningún tipo de ácido y por tanto mucho más fuerte de sabor, aunque rico rico rico. Guardamos en la nevera.

A continuación hacemos la crema de pimientos que es opcional, si queremos acompañar el arroz con ella, o montarlo en un aro como yo he hecho:

Sacamos y escurrimos los pimientos y los ponemos en el vaso de la batidora y le añadimos la sal, el azúcar y un chorrito de aceite de oliva y batimos hasta obtener una crema más o menos espesa en función de la cantidad de aceite. Reservamos en la nevera.

Lavamos y cortamos la sepia en trozos más bien medianos y cortamos las chalotas, el ajo, los pimientos y el tomate en trozos pequeños.

Ponemos tres cucharadas de aceite en la paella o en una sartén antiadherente y cuando el aceite esté fuerte doramos la sepia, evitando que baje la temperatura y que suelte agua. Cuando comience a agarrase la apartamos, ponemos otra cucharada de aceite y vamos rehogando por orden: la chalota con el ajo, el pimiento y por último el tomate, hasta que éste último reduzca un poco.

Rehogamos

Poner el arroz y rehogar el conjunto. A continuación añdimos el caldo o el agua calientes y por último las tintas que hemos machacado con un poco de sal, y diluido en un poco de agua o  caldo.

Rectificar de sal y subir el calor. Hervimos el arroz a fuego fuerte los cinco primeros minutos, los trece restantes a fuego medio y los dos últimos lo dejamos reposar tapado fuera del fuego.

Una vez listo lo servimos de la siguiente manera:

Ponemos un aro mediano untado con un poco de aceite en el centro del plato y ponemos en el fondo una capa de arroz.

Encima una capa de la crema de pimientos que hemos entibiado en el microondas y por último otra capa de arroz negro.

Quitamos con cuidado el aro y servimos acompañado de la salsa de ajo.

Delicioso y con una presentación diferente y divertida.

Nueve; sembrar las utopías de realismo.

Diez; clasificar los buenos momentos por categorías….

Anuncios

ARROZ CON CHIRLAS Y ALCACHOFAS. CON MOZART DE FONDO CREARÁS UNA ESTROFA.

13 Jun

Continuación de la entrada anterior

Había pasado un mes inmerso en los preparativos de la ópera y se disponía junto a Constanze a viajar a Praga. Justo antes de poner su pie en el escalón del carruaje apareció de nuevo, como de la nada, aquel siniestro personaje vestido de gris. Aquello  produjo una gran impresión en su ánimo. (Después se supo que era un lacayo al servicio del Conde Franz Walsseg, cuya joven esposa había fallecido con tan sólo 21 años. Por encima del dolor, el nada humilde Conde, quería permanecer en el anonimato para atribuirse la autoría del Réquiem, que dirigiría en un solemne funeral por su amada esposa)

Durante aquel viaje, no sólo la preocupación por el estreno ocupó sus pensamientos.

La ópera fue acogida con frialdad. Quizás porque asistieron muchos representantes de la alta sociedad vienesa que asistían a la coronación de Leopoldo II. Pero…, ¡Así es la mia vita! pensaría en su mejor italiano un decaído Mozart.

De regreso a Viena se puso a trabajar en el Réquiem. Y no sólo no dejó que su ánimo actuara en detrimento de éste, sino que a la par, preparó junto a Enmanuel Schikaneder, los ensayos de la ópera “La flauta Mágica” que venía componiendo desde Mayo y que tanto éxito le reportaría, sin el saberlo aún.

Fue al final del verano cuando comenzó a sentir los síntomas de la enfermedad, pero continuaba con su labor musical, día tras día. Intentando asimilar los fracasos y dando la justa importancia a los éxitos. ¡Fabricando belleza! ¡Regalando elegancia!.

Ni una inteligencia sublime, ni una gran iluminación, ni las dos cosas juntas forman el genio. ¡Amor!, eso es el alma del genio. (Contestaba Mozart a aquellos que frivolizaron con su talento)

La gente se equivoca al pensar que mi arte viene fácilmente a mí. Te aseguro que nadie ha dedicado tanto tiempo y pensamiento a la composición como yo.

El 30 de Septiembre, “La Flauta Mágica” se estrenaba ¡en Viena!, con un éxito absoluto.

Mozart, a pesar de sentirse débil, dirigía la ópera cada día y devolvía poco a poco las deudas que había contraído con sus amigos. Pasadas unas semanas experimentó una gran mejoría que le hizo pensar que la enfermedad remitía.

Tanto es así que animó a su querida Constanze para que partiese a Baden donde acudía regularmente para darse curas de aguas.

Todo parecía ir bien y Mozart continuaba con la composición del Réquiem. Como era su costumbre cuando componía no terminaba la obra al completo, sino que dejaba espacios en blanco de los que se sabía capaz de recordar pasado un tiempo. Tras el cual, completaba los huecos vacíos. Así aprovechaba al máximo el tiempo de trabajo, lo que le permitía llevar varias obras a la vez.

¡Seguro que se sonreiría al recordar como terminó su concierto para piano nº 27, gracias a esta técnica de composición!. ¡Tres años estuvo guardado hasta que lo rescató y completó!

¡Increíble talento y prodigiosa memoria!…, para ser considerado un simple “sirviente”. (Los músicos de la Ilustración eran catalogados como ciudadanos de tercera. Mozart nunca se identificó con ese rol social. Un buen ejemplo es su ópera “Las bodas de Fígaro”, donde el papel del sirviente (Fígaro) cobra mayor relevancia que el del Conde)

Pero pasados unos días, Mozart se sintió enfermo de nuevo. Debilitado y más susceptible, el Réquiem lo hundía más en la melancolía. Comenzó a obsesionarse con el hombre de gris en quien veía a un mensajero que venía acompañado de siniestros presagios.

De vuelta a Viena, una preocupada Constanze que había pedido consejo al médico de la familia, recomendaba a Mozart que aparcara por un tiempo el Réquiem y se dedicara a componer otras piezas, o simplemente descansara. (Nadie pensaba que fuera víctima de una grave enfermedad que hasta hoy se desconoce. Se barajaron varias causas: triquinosis, fiebre reumática, fiebre de mijo, etc. Hoy se piensa que pudo ser una faringitis que desencadenó con el tiempo en una inflamación renal, siendo ésta última la causante de su muerte)

Hizo caso a su esposa, y durante unos días se encontró mejor.

Ya en el balneario de nuevo, recibía sus optimistas cartas:

¡Amor ¡única!, están volando 2.999 besitos y medio, que esperan que los caces al vuelo. ¡Atrápalos en el aire!. Tu amado esposo.

¡Que lejos estaban los dos de pensar que a Mozart apenas le quedaban unas semanas de vida!

¡Cuanto la amó, y que feliz fue a su lado, a pesar de la tristeza que siempre le causó el que nunca fuese aceptada por su padre y su hermana Nannerl!

Constanze no es guapa, pero tiene unas facciones armónicas. Es mujer capaz de organizar su casa, a sus hijos y todos los papeleos que tanto detesto. Su belleza sale de dentro y es por eso que la amo tanto. Había escrito un Mozart lleno de sinceridad, pocos años después de su matrimonio.

En estos días compuso el “Concierto para clarinete Kv,622”. Animado por la mejoría escribiría: No sé porqué dije todas esas tonterías, en verdad me siento lleno de vitalidad y de fuerza. Y siendo como era, un hombre responsable, retomó el encargo de la misa de difuntos.

Entrado Noviembre su salud empeoró de nuevo. Sus cartas a Constanze eran tranquilizadoras y contenían el tono burlón y jocoso que empleaba con Süssmayr. (El discípulo de Mozart, dado el grado de confianza de que gozaba por parte del matrimonio, acompañó en varias ocasiones a Constanze durante sus curas)

Pero a pesar del tono tranquilizador, Mozart comenzaba a percibir que la enfermedad era más seria de lo que parecía. Que los síntomas no eran fruto de su carácter aprensivo, sino que realmente estaba muy enfermo. Esta vez fue consciente de que de verdad…, se moría.

Desde que había ingresado en la Masonería, su idea de la muerte, había adquirido unas connotaciones diferentes.

La muerte es la real finalidad de nuestra vida. Por ello es que de unos años a esta parte he hecho relación con esta verdadera amiga del hombre.

El haber pertenecido a esta Logia le había permitido aumentar sus conocimientos, tener mayores posibilidades de intercambiar ideas con otros intelectuales, o afianzar sus ideas sobre la igualdad entre los hombres, pero nunca dejó de ser un fiel seguidor de la Iglesia Católica.

En la época en que Mozart y su padre Leopold entraron a formar parte de la Francmasonería, ésta era considerada “Una prolongación ilustrada” de las creencias cristianas. Ser católico y masón no era excluyente, sino absolutamente compatible.

A pesar de sus ideas reconfortantes sobre la muerte, sintió el lógico temor e incertidumbre que experimenta todo hombre cuando intuye cercano ese momento. Pero incluso en aquellas circunstancias, primero era la obligación.

Hizo llamar a Sÿssmayr para darle instrucciones. No había tiempo para terminar el Réquiem y quería explicarle detalladamente como tenía que concluirlo.

Más no preocupó a su esposa; la familia de ésta lo visitaba a diario para cuidarlo y darle calor y apoyo. Sus amigos continuaban frecuentando su casa e incluso lo ayudaban en los ensayos.

Pasados unos días, su cuerpo estaba tan hinchado, que a penas podía moverse. Sufría vómitos y grandes dolores. Pero a pesar de todo repasaba mentalmente su Réquiem.

La parte vocal del “Confutatis” parece el espejo de los dictados de su alma en aquellos últimos días:

Rechazados ya los condenados

Llámame con los bienaventurados

Suplicante y humilde te ruego

Apiádate de mi última hora

La Lacrimosa, una de las partes más bellas y tristes del Réquiem, sólo pudo ser completada hasta el 8º compás.

Durante el ensayo cantó como pudo la parte de tenor y rompió a llorar. Quizás consciente de que nunca la podría terminar, o tal vez porque la letra reflejaba su situación con una sinceridad desgarradora:

Oh, día lleno de lágrimas

En el que el hombre resurgirá de las cenizas

Para ser juzgado por ti

¡Perdónales, Dios!

Piadoso Jesús

Dáles descanso eterno, Amen.

Habían pasado dos días desde que se despidiera de sus amigos, cuando le dijo a su cuñada Sophie:

Ahora debo irme tranquilamente, tal como me fue posible vivir. Ahora debo dejar mi arte, tal como me liberé de la esclavitud de la moda, rompí las ataduras de los especuladores y gané el privilegio de seguir mis propios sentimientos para componer libremente lo que mi corazón dictó.

Debo dejar a mi familia y a mis pobres hijos en el mejor momento en que podría haber cuidado de ellos.

¡Como me habría gustado escuchar mi Flauta Mágica una vez más!…

Sobre la medianoche comenzó a tener mucha fiebre y se hizo llamar al médico, que le puso unas compresas frías. La brusca bajada de temperatura provocó que perdiera el conocimiento…, ya no lo volvería a recuperar.

A las 12.55 de la madrugada del 5 de Diciembre de 1.791, Mozart dejó de respirar.

Su cuñada contaría más tarde que sus últimos suspiros parecían imitar los timbales del Réquiem.

No fue ni lluvioso ni demasiado frío, aquel 6 de Diciembre, sino un suave y fresco día de invierno. Después de haber cubierto su frágil cuerpo con una capa negra, quince compañeros de la Logia, con guantes y mandiles blancos, pusieron una rama de madera de acacia en la cabecera del ataúd. Entrando por la puerta Oeste de La Catedral de San Esteban, se dirigieron a la Capilla del Crucifijo, situada al aire libre. Colocaron el ataúd sobre un catafalco y tuvo lugar la bendición eclesiástica, para salir de nuevo al lado Norte de la Catedral, donde el coche fúnebre aguardaba para trasladar el féretro al cementerio de San Marx.

A su funeral asistieron sus amigos. Haydn, que no pudo estar presente porque residía en Londres, lo hizo con el corazón. Salieri estaba allí, apenado y en un segundo plano para no restar importancia al gran músico.

Constanze, rota por el dolor de la inesperada muerte, reunió el dinero (8 florines con 56 kreutzer) para pagar el entierro que le correspondía como músico: Un entierro de tercera clase, sin lápida, en una fosa comunitaria simple.

Fue enterrado con la única compañía del empleado del cementerio, porque así se hacía en una época en la que los camposantos eran foco de graves enfermedades.

Tiempo después Constanze obtuvo un permiso para colocar una lápida en la tumba de tierra, pero el empleado había olvidado el lugar exacto. Hoy día hay una horquilla de pocos metros cuadrados, alrededor del lugar donde se supone está enterrado el genial compositor. Una estatua nos recuerda el sitio aproximado donde descansa.

Como ha ocurrido con otros muchos artistas, al morir, el público se volcó en su música otorgándole una popularidad que perdura hasta nuestros días. ¡Una vez más el reconocimiento llegó tarde!.

Aunque sufrió la incomprensión del público, Mozart nunca dio demasiada importancia a los premios. Como aquella medalla de la “Orden de la Espuela de Oro” que le otorgó el Papa Clemente XIV, por haber sido capaz de copiar de memoria el Miserere de Allegri, guardado celosamente por el Vaticano. No la usó nunca ni la mencionó. (Le podía haber costado la excomunión pero tal proeza debió caer en gracia al Papa). Sin proponérselo había contribuido a que el Miserere de Gregorio Allegri estuviese al alcance de todos los mortales.

Ni tan siquiera en aquella ocasión, con tan sólo 14 años, lo imagino pavoneándose con su medalla. Sin embargo me encantaría poder escuchar su fuerte risa al recordar con su padre, cómo dos días después de copiarlo, regresó al Vaticano para oírlo de nuevo. (Sólo era interpretado dos veces al año; miércoles santo y viernes santo)

Dentro de su sombrero cuidadosamente doblado, llevaba el Miserere, que sacó con disimulo entre la multitud. ¡Se había arriesgado a perder su prestigio sólo para tener la oportunidad de corregirlo!.

Ese es el Mozart que queda en mis pensamientos: ¡El hombre que vivió absolutamente volcado en la música!. Ni siquiera la muerte fue capaz de robarle su alma de niño travieso y pícaro. Con un último guiño nos dejó su mayor tesoro. Y allí, en cada partitura, en cada nota…, está su alma. ¿Podéis oír sus carcajadas?.

Mozart se expresaba no solo con el alma, sino también con el aroma de su época, en toda la complejidad de sus deseos, sus luchas y la ambivalencia. A menudo nos encontramos con una actitud condescendiente hacia él, a su música. “Es muy agradable pero no para mí”, dicen estas personas. “A mí me devuelve la pasión Beethoven o Brahms”. Estos comentarios sólo revelan una cosa: ¡Esta gente no sabe de Mozart!.

Charles Gounod.

Para los más escépticos:

Minueto K 355. Es una composición única. Quizás fue un experimento, pues se desconoce la finalidad del mismo. Dicen que si la escuchas con el corazón se ven sonidos tan novedosos que recuerdan al muy posterior Jazz.

Quinteto para clarinete, K 581…, simplemente traspasará tu fibra y esa muralla de escepticismo.

Misa en Do mayor, K 427. Extrañamente no fue una misa por encargo. Se desconocen los motivos por los que la compuso. Se saltó todas las reglas establecidas para una misa (como no escribir sólo voces, no durar más de 45 minutos, etc), dejándose llevar por su impulso. (Imagino al pobre Leopold, prudente y obediente, viendo su puesto de trabajo en peligro. Colloredo estallando en ira y dando toques de orden a un Mozart, que harto de estar sometido presentaba su carta de renuncia)

Concierto para piano nº20, K466. Es una de sus piezas más bellas. Escrita en la misma tonalidad (menor) que el Réquiem o la ópera Don Giovanni, es una de las más dramáticas de su producción. En contra de lo que algunos piensan cuando la tachan de Beethoviana, fue al contrario, una fuente de inspiración para Beethoven, que admiraba profundamente este concierto y lo mantuvo en su repertorio durante sus inicios. Escribió varias cadenzas del mismo que se siguen interpretando actualmente. (Una cadenza, o cadencia es una porción de un concierto, improvisada o escrita, en el que la orquesta deja el protagonismo a un instrumento solista. Mozart escribió una en el final y el 3º movimiento de su Sonata para piano, K, 333. Las cadencias que escribió Beethoven para el concierto para piano de Mozart, K, 466,  fueron para la 3ª y los primeros movimientos del mismo)

Hay quien define este concierto para piano, K, 466 como ¡MÚSICA ABSOLUTA!

Ya suena su Pequeña Serenata Nocturna mientras elaboro este delicioso arroz, viendo las verdes praderas al frente. No es una metáfora, os lo prometo. El campo, Mozart, y yo cocinando…

¡Bienvenido, mi querido Amadé!.

Arroz con alcauciles y chirlas

Ingredientes:

  • 400 gramos de arroz “bomba”
  • 8 alcauciles (o alcachofas) medianos y tiernos
  • 1 diente de ajo
  • 350 gramos de chirlas
  • 200 gramos de gambas congeladas (optativo)
  • 2 o 3 tiras de pimiento rojo de asar
  • Un tomate maduro grande rallado
  • Un poco de harina para “la blanqueta”, o limón
  • Unas hebras tostadas de azafrán
  • Colorante alimentario (por si quieres subir un poco más el color)

Preparación:

Tenemos preparado un recipiente hondo con agua y harina, o con agua y varias rodajas de limón, o perejil. Son antioxidantes que ayudarán a que los alcauciles no se pongan oscuros, tras cortarlos.

Lavamos y cortamos las tiras de pimiento y las sofreímos en 6 cucharadas de aceite de oliva.

Sacamos del aceite y reservamos. Ponemos el ajo cortado en trocitos pequeños y cuando se comience a dorar, soltando así todo su aroma, incorporamos una chalota pequeña o media cebolleta cortada muy pequeñita. Dejamos hasta que esté transparente y echamos el tomate rallado.

Incorporamos, si queremos unas gambas congeladas, cuando esté el tomate. Sólo tienen que cambiar un poco de color y las sacamos. Las reservaremos a parte y las incorporaremos en el último minuto, antes del reposado. Así conseguiremos sacarles más sabor.

Una vez hemos sacado las gambas, apartamos el sofrito y limpiamos los alcauciles de la siguiente manera: Los lavamos bien y le quitamos las hojas más duras del exterior. Quitamos la pelusilla que tienen a veces en el centro y los partimos en cuatro trozos, o en dos, según lo grandes que sean. Inmediatamente los metemos en la blanqueta, que en mi caso no ha sido tal, sino agua con limón, pues su sabor le va bien a este arroz.

Tostamos el azafrán, metiéndolo en papel albal y dejándolo 1 minuto en una sartén, bien caliente. Preparamos el arroz, dejando para lo último las alcachofas. Calentamos el sofrito, si se ha enfriado, añadiendo las tiras de pimiento. Echamos las chirlas, que hemos tenido metidas en agua con sal y enjuagado después abundantemente, hasta que no tengan arena. Las escurrimos bien y les damos unas vueltas con cuidado, e incorporamos el alcaucil,  el arroz y el azafrán. (También se pueden sofreír aparte, como he hecho yo, para evitar que se rompan)

Una vez hemos puesto todos los ingredientes, cubrimos con el agua; el doble y un poquito más que de arroz, y le añadimos un poco de colorante alimentario y la sal al gusto.

Cuando falten unos minutos, probamos de sal y el punto de cocción. Apartamos según lo queramos más entero o menos el grano, a los 17, 18 minutos de cocción. Cubrimos con papel de aluminio por completo y dejamos reposar; 3 o 4 minutos.

Servimos y disfrutamos juntos.

¿Veis lo que os dije del campo verde?. Un plato económico y riquísimo. Nada que envidiar a los arroces con marisco que hoy pueden degustar unos cuantos menos…, entre los que yo me encuentro. ¿Creéis que un plato así no produce la misma felicidad?. ¡Probadlo por favor!…, ya me contaréis.

Un beso.

SUSHI CON TEMPURA DE LANGOSTINOS ESBELTOS Y FINOS

19 Abr

Hola queridos amigos.

Durante el mes de Febrero elaboré recetas “extra” con el fin de disponer de más tiempo tras la mudanza. El “Sushi con tempura” esperaba para salir tras la receta de las torrijas, pues lo tenía prometido desde que elaboré los “California Maki Roll”. La historia que lo acompaña hace honor a su país de origen, Japón.

Cuando la escribí no había ocurrido el grave terremoto y el posterior tsunami, en la región de Tohoku, que es el que ha dejado quizás las más terribles consecuencias.

A las miles de vidas perdidas y  personas desaparecidas, hay que sumar las decenas de miles que han perdido todo cuanto tenían.

Como siempre que ocurren catástrofes de estas dimensiones, la mayoría de los países cooperan enviando ayuda material y humanitaria. ( Más abajo os doy la dirección de la página oficial de la embajada de Japón en España, para aquel que quiera visitarla y mandar un donativo a través de una linea segura y fiable).

Si bien estas ayudas son tan necesarias como agradecidas por los japoneses, hay heridas que tardarán en curar. Heridas que producen profunda tristeza y necesitarán tiempo y coraje para ir sanando poco a poco. Y aquí es donde la filosofía de esta nación nos llena de admiración; con su entereza, su calma a pesar del sufrimiento, y su fortaleza.

Los valores de la sociedad japonesa han salido a flote, en una situación tan inesperada e implacable como es a veces la fuerza de la naturaleza. La templanza con la que están llevando unas circunstancias tan difíciles y tristes son un ejemplo para muchos de nosotros.

El formidable carácter japonés me ha llevado a reflexionar sobre la filosofía de una sociedad, cuyos pilares son más ancianos que los samuráis o los viejos templos budistas y sintoístas que se reparten por toda la nación.

Meditando sobre ello, he buscado un pequeño libro de leyendas y cuentos japoneses, que me regalé hace unos meses. Son antiguas historias, regadas de sabiduría, que se transmitieron oralmente durante siglos, antes de ser inmortalizadas en papel, entre los siglos VIII y XII . (La era Heian)

Después de cerrar la pequeña tapa he decidido que guardaré la interesante historia sobre el Japón actual para más adelante, y en su lugar escribiré un cuento. La historia (monogatari) saldrá de mi imaginación, pero tendrá un argumento basado en los valores y los patrones estéticos, que se ven reflejados en las leyendas japonesas que he leído, y que me han hecho comprender porqué este país siempre ha sido y será “El Bello País del Sol Naciente”.

A modo de introducción, me he permitido explicar el significado de algunos  conceptos, así como los valores que constituyen la esencia de estas historias.

*Jizo es el dios de los niños y los caminos, y guía de las almas en el tránsito al Más Allá, es un bosatsu. Los bosatsu son seres que han renunciado al Nirvana para ayudar a la gente a alcanzar la iluminación.

*Kannon es la diosa de la misericordia.

*Mochi, Son unas bolitas dulces de arroz, que se elaboran para festejar el Nuevo Año.

*El respeto. La veneración y el respeto hacia los padres y ancianos, que representan la sabiduría y la experiencia terrenales. El respeto hacia todos los seres humanos y a los seres vivos.

*La seda. Los trajes de las mujeres de la época, (Kimonos) de la mejor seda, crujían suavemente con el delicado movimiento.

*El zorro, como otros animales, es un ser mágico. Su poder aumenta con el paso del tiempo, llegando al máximo cuando cumple mil años, entonces se le llama “zorro de nueve colas”. Su papel puede ser tanto maléfico como benéfico en las historias.

*La educación.Forma parte del respeto, y lleva implícitas unas normas y costumbres a seguir. Por ejemplo: Está mal visto extender un dedo para señalar algo. Sólo si es necesario se indica el lugar referido extendiendo la palma de la mano con el pulgar hacia dentro. Hay algunas normas de educación que nos pueden resultar chocantes si desconocemos su significado, por ejemplo: Sorber ruidosamente la sopa es señal de buena educación porque indica que te resulta sabrosa.

*La generosidad.  Es una de las mayores virtudes de Toyonari (el protagonista).

*La humildad.  El poco apego a los bienes materiales. Encontrar los verdaderos valores de la vida.

*La importancia de la familia. El amor que ayuda a mantener los pies sobre la polvorienta tierra.

*La sabiduría. Es haber encontrado el verdadero sentido a nuestra existencia, el valor que engloba a todos los demás…, y el más difícil de alcanzar.

La montaña de los cuatro Jizo (Primera parte)

La mañana amanecía glacial y gris. Toyonari se levantó de la mesa después de tomar un cuenco de té caliente para engañar el hambre. El día anterior, había decidido ir al pueblo para vender lo único que poseía; unos haces de leña.

Le apenaba pensar que su familia no tendría con qué encender la chimenea. El invierno estaba siendo duro y la casa era fría, pero necesitaban alimento y si conseguía cambiar la leña por arroz no morirían de hambre.

Dio un beso a sus dos hijos y se agachó para que su anciana madre le besara en la frente y bendijera su viaje*. Su esposa Kumiko salió a la puerta. Sentía angustia por él; el camino era largo y peligroso cuando había tormentas de nieve. Se inclinó a modo de despedida, sin que sus viejas ropas crujieran*, el la abrazó y prometió que volvería antes de medianoche.

Juntó toda la leña, la cargó como pudo a su espalda y se dispuso a partir. Debía llegar al mercado antes del mediodía, porque a esa hora todos se marchaban a comer.

Llevaba andando unas dos largas horas, cuando se encontró con un pequeño zorro rojo* de mirada astuta.

¿Adonde vas con este frío y cargado hasta los tobillos?, preguntó el gracioso zorro. Voy al pueblo y llevo mucha prisa, contestó Toyonari.

¿Me podrías llevar contigo?, iba en esa dirección pero me he lastimado una pata y no puedo casi andar sobre la nieve.

¿Bromeas?, ¿no ves que llevo todo el peso que soy capaz de soportar y si te cojo me será imposible dar un paso más?.

Te haré compañía y tu camino se  hará más ameno, dijo el zorro. Además, si me subo en una de tus botas casi no lo notarás. Llevo horas aquí medio helado y nadie pasa por este camino. Por favor, ¡moriré de una forma atroz si no me llevas contigo!.

Toyonari compadecido adelantó el pie izquierdo y de un salto el zorro se instaló sobre la bota que lo cubría. De inmediato sus piernas recobraron vigor y ligereza, pero la preocupación le hizo pensar en otras cosas.

Durante un buen rato ninguno despegó los labios. El bueno de Toyonari iba centrado en sus pensamientos; si consigo cambiar parte de la leña por arroz y con la otra parte voy al templo y la vendo a los monjes, quizás pueda conseguir una gallina. Al menos tendríamos algunos huevos para mis hijos.

Tan ensimismado se encontraba que no se dio cuenta de que había perdido un haz de leña. Cuando fue consciente de la pérdida era demasiado tarde para intentar volver a buscarla.

¡Que mala suerte la mía!, se lamentó, si doy la vuelta me arriesgo a encontrar el mercado vacío. Tendré que conformarme sólo con el arroz, ¡que mala suerte!.

¿Porqué te lamentas?, le preguntó el zorro. Seguramente con la carga tan grande que llevabas no hubieses podido llegar ni a la mitad del camino. Será una suerte que puedas soportar el peso que llevas ahora.

Tiene razón, meditó Toyonari, creo que me cegó la necesidad. Es ahora con la mitad de la leña y casi no puedo…, ¡Y aún falta un buen rato para llegar al pueblo!. Si atajara por el viejo túnel de la montaña ahorraría tiempo.

El zorro viendo que Toyonari abandonaba el camino, le preguntó: ¿Porqué nos desviamos?, podríamos perdernos en la nieve y jamás nos encontrarían.

Vamos por el viejo túnel de la montaña.

¡El viejo túnel!, exclamó el zorro. ¿ Has oído que la montaña está encantada desde que desaparecieron los cuatro Jizo*?.

Es la única forma de llegar a tiempo al mercado. Así lo he decidido y así lo haré.

El zorro sonrió con astucia pero no dijo nada. Se agarró aún más fuerte a la pierna de Toyonari y poniéndose la cola a modo de abrigo, se quedó dormido.

De nuevo, Toyonari sintió más ligeras sus piernas, y a pesar del gélido viento y el ruidoso sonido de sus tripas, el amor a su familia le daba ánimos. Imaginaba que llegaba a casa cargado de mochi* para sus hijos, un precioso Kimono de seda para su mujer y una jarra de leche de soja para su anciana madre, a quien con amoroso respeto ayudaría a bajar al jardín para que tocara las cintas del árbol, pues era ciega.

Con la llegada del Año Nuevo siempre colocaban un pino en la puerta de la casa y todos colgaban tiras de papel, pero este invierno no habían podido comprarlo.

Entristecido por éstos últimos pensamientos, bajó la cabeza y divisó un pequeño bulto bajo la nieve, del que asomaba un trozo de tela. Al parar bruscamente, el zorro se despertó sobresaltado.

¿Que ocurre?, preguntó.

¿Has visto ese bulto bajo la nieve?, dijo extendiendo la palma de la mano para señalar la dirección exacta*.

Si, contestó el zorro.

¿Que será? exclamó Toyonari.

La única forma de averiguarlo es destaparlo.

Toyonari no estaba muy convencido, el tiempo apremiaba y recelaba de lo que pudiera haber bajo aquella tela.

Ve hombre, le espetó el zorro. De todas formas no estás solo, yo te acompaño en tu bota.

Vaya, ¡menudo alivio!, un pequeño zorro me acompaña…

Se acercó despacio y retiró con cuidado la tela. ¡Una mujer!, la pobre habrá muerto de frío y no hace mucho, pues sus manos están aún tibias.

Pero fue decirlo y la mujer se movió un poco.

¡Está viva!, es un milagro con esta temperatura.

Debemos ayudarla, dijo el zorro. Prende una hoguera con la leña para que entre en calor.

Toyonari  sintió que desfallecía. Esa leña era la moneda que le proporcionaría arroz a su familia, además; si casi no podía andar sobre la nieve, ¿como sacaría fuerzas para talar un nuevo árbol sin tomar algo de alimento?. Pero si no proporcionaba calor rápidamente a esa mujer, probablemente moriría de frío.

Sólo un instante de humana y justificada duda, y estaba encendiendo el fuego.

Cada vez que ponía leños Toyonari se sentía desfallecer y al mismo tiempo el alivio de ver como la vida volvía a ella.

Sacó de su bolsillo una petaca con sake que llevaba para soportar el frío, y le dio a beber pequeños sorbos, hasta que el color volvió a su rostro.

Cuando entró por fin en calor pidió que la incorporara. La mujer vestía un  kimono de la más exquisita seda con bordados en plata y jade.

¿Quien eres amable caballero?

Cabizbajo y triste le contestó: Soy Toyonari, un pobre campesino que ahora no tiene con que alimentar a su familia.

No te angusties Toyonari. Yo me dirigía a la montaña cuando me ha sorprendido un demonio que ha intentado robarme la vida. Con tu generosidad me has salvado y te recompensaré, pero mi intuición me dice que eres un hombre honrado y listo y voy a ofrecerte algo mejor. Si me acompañas allí la recompensa será mucho mayor. Tanto que te aseguro que serás un hombre feliz hasta el fin de tu existencia.

Sin embargo, piénsalo bien. En la montaña viven 4 demonios que intentan quedarse con el alma de quien pone los pies en ella. Si te los encuentras no debes hacerles caso, pase lo que pase. ¿Aceptas mi oferta?.

Toyonari meditó un momento y le dijo: Si no te acompaño solo aceptaré la misma cantidad de arroz que hubiese obtenido por la leña. Ni un grano más.

Así será, le contestó la mujer. Pero entonces ¿no me acompañarás a la montaña?.

Toyonari estaba tentado a aceptar la oferta, al fin y al cabo, ¿que tenía que perder?. Ya nada le quedaba y sobre la mesa de su humilde casa, no había más que 5 cuencos vacíos esperando. En cuanto a los demonios…, le infundían algo de miedo, es cierto, pero no hay peor demonio que el hambre y la desesperación, así es que eso ya lo llevaba adelantado. No, no era por eso por lo que decidió rechazar la oferta.

Debo llegar a mi casa antes de medianoche para no preocupar a mi familia.

Bien Toyonari, una palabra dada hay que cumplirla, pero no nos llevará mucho tiempo ir a la montaña y mi casa está de camino.Vayamos en su dirección; tomarás lo que te he prometido y yo continuaré sola la empresa que tengo encomendada.

Y se pusieron en camino.

La casa no aparecía y cada vez se acercaban más a la montaña.

Señora, ¿No dijiste que tu casa estaba de camino a la montaña?.

Así es, sólo un poco más y ya estamos.

El zorro no decía nada pero de vez en cuando, arrugaba sus astutos ojos y sonreía.

Estaban en la falda de la montaña y se divisaba el viejo túnel.

El viejo túnel está frente a nosotros y de su casa ni rastro…, me ha mentido, pensó Toyonari con amargura.

Justo cuando se iba a dar la vuelta, la mujer se puso junto a la boca del túnel y ¡desapareció!.

¿Has visto eso?, le preguntó Toyonari al zorro, la mujer se ha esfumado.

El zorro le contestó. Sí, ha entrado en su casa para coger lo que te prometió. Es bonita ¿verdad?. Pequeña y hermosa como un templo. Parece el hogar de la diosa Kannon*

Toyonari se restregaba los ojos y miraba, una y otra vez, pero no veía ni tan siquiera una puerta, menos aún una casa.

¿Como va a haber un templo dentro de una montaña?, no te burles de mí.

Te aseguro que yo veo esa casa, le contestó el zorro. Tiene un patio con la estatua de una mujer que se parece mucho a ella. Los pájaros se refrescan en un minúsculo estanque lleno de flores de loto, y en el centro hay un gran pino con tiras de papel de seda, que llevan letras cubiertas de polvo de plata.

Toyonari cegado por el pesimismo, fruto de largos meses de penurias y sinsabores, se dispuso a desandar el camino, pensando, ¡cómo no!, en su mala suerte.

Se sentía engañado por la mujer y la incertidumbre le roía las entrañas. ¿Que será de mi familia ahora que llego con las manos vacías?…, pero, ¿y si es cierto lo que dice el zorro?, el puede ver lo que yo no veo y es cierto que esa mujer se parecía a una diosa, aunque no recuerdo ahora su nombre. ¿Y si vuelve con el arroz y para entonces ya me he marchado?.

Sin darse cuenta, Toyonari había dado la vuelta.

Sabía que volverías, le dijo el zorro. Eres hombre generoso y honrado, listo y respetuoso, por lo que puedo ver, pero te falta algo importante.

Sin esperar a que Toyonari respondiera, el zorro continuó; es algo que has perdido y debes recuperar lo antes posible: La fe y la confianza en ti mismo.

Continuará …

* Para quien quiera saber la situación actual de Japón, tras los terremotos, o desee hacer una donación:

http://www.es.emb-japan

Embajada de Japón en España:  Calle Serrano, 109. 28006 Madrid.

Sushi con tempura de langostinos

Ingredientes para 4 personas:

  • 250 gramos de arroz para sushi
  • 1 aguacate
  • 8 langostinos
  • 6 palitos de surimi (partidos a lo largo en dos)
  • Mahonesa japonesa o normal
  • 3 láminas de alga nori
  • huevas de arenque o de pez volador
  • Salsa de soja
  • 70 gramos de harina especial para tempura
  • 100 ml de agua helada
  • Aceite de maiz o girasol para freir la tempura

Preparación del arroz para sushi:

Lavar el arroz en abundante agua fría y escurrir.

Cubrir con agua fría y dejar que repose durante 20 minutos

Pasado este tiempo, escurrir y aclarar varias veces, hasta que el agua salga transparente.

Ponerlo en una olla con 400 ml de agua (para 250 gramos de arroz) y llevar a ebullición

Bajar el calor, a fuego lento, y tapar la olla. Dejar cocer hasta que se evapore el agua. Unos 10, 12 minutos.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar un poco. Estando aún caliente le ponemos 2 cucharadas soperas de vinagre para sushi, o en su defecto: 2 de vinagre de arroz, mezcladas con 2 cucharadas de azúcar. Quedará mejor si lo ayudamos a que se enfríe, haciendo aire con un abanico o un trozo de cartón.

Para conseguir un buen resultado en la receta el arroz debe quedar pegajoso.

Mientras se enfría hacemos la tempura:

Ponemos en un bol el agua helada y añadimos la harina, poco a poco, removiendo con unas varillas de mano para evitar posibles grumos. Es sencillo y se prepara rápido.

Quitamos la cáscara con cuidado a los langostinos, dejando la cola sin pelar.

Ponemos aceite a calentar en la sartén y cuando humee un poco, vamos metiendo los langostinos en la tempura, agarrándolos por la cola. (Se puede añadir una yema de huevo para enriquecer la tempura, aunque yo no lo hecho)

Vamos ahora a elaborar el rollo de sushi con la tempura de langostinos:

Plastificamos una esterilla de bambú y ponemos sobre ella el alga nori con la parte más mate hacia arriba

Nos mojamos las manos y cogemos una bola de arroz y la situamos en el centro del alga. Lo extendemos hacia los bordes, dejando un margen de unos 3 cm en la parte superior. (yo he utilizado el alga entera quizás por las fotografías, pero recomiendo cortar el alga por la mitad)

Ponemos un poco de sésamo (yo he puesto muchísimo para la foto, pero así sale seco el rollito) y le damos la vuelta con cuidado, dejando el arroz hacia abajo.


Una vez dada la vuelta, ponemos primero dos o tres langostinos en tempura, unas tiras de aguacate, y el surimi. Ponemos mahonesa por encima y procedemos a enrollarlo.

Como veréis, sobra bastante alga, con la mitad hubiese sido suficiente. Es una buena forma de que veáis con claridad porqué se suele utilizar media lámina de nori.

Enrollamos con ayuda de la esterilla, apretando al llegar abajo y tirando a la vez de la parte superior

Con un cuchillo mojado en agua cortamos por la mitad, ponemos en paralelo los dos trozos y los volvemos a cortar por la mitad.

También he preparado California Maki Roll, rebozados esta vez en huevas de arenque que venden en Ikea a un precio muy económico. Sí en Ikea, en serio.

Así podéis ver las dos formas posibles: rebozar el arroz antes de dar la vuelta al alga, como en el anterior rollo de sushi con tempura, o hacerlo cuando ya está enrollada como con este California Maki Roll.

La elaboración del California Maki roll viene en la categoría de arroces. O buscando sushi por etiquetas.

No quiero despedirme sin mandar todo mi cariño y solidaridad para el pueblo japonés. Voy a intentar hacer unas grullas de origami. Si alguien quiere ver como se hacen dejo la dirección de un blog que lo explica detalladamente, además de informaros de su finalidad, que es hermosa. Es un bonito blog lleno de curiosidades y fotografías. Merece la pena visitarlo .

La dirección es: http://www.unajaponesaenjapón

Un abrazo a todos.

RISOTTO DE GAMBAS PARA MARCARTE UNAS SAMBAS

31 Ene

En la entrada del 4 de Diciembre teníamos la receta de pimientos del piquillo rellenos, y para acompañarlos llevaban un risotto de gambas. La elaboración de éste último quedó pendiente por mi parte y ahora, a pesar de estar publicando recetas económicas, he decidido subirla. No es mi receta más barata, pero tampoco penséis que es algo prohibitivo. Si la receta se elabora con gambas rojas congeladas, como la he realizado yo, el precio puede ser un máximo de 7 a 10 euros, para unas 8,10 gambas (de las grandes). El precio del plato, se verá reducido si utilizamos arroz bomba (el normal para la paella) en sustitución del arroz para risotto. Para aquellos que lo desconozcan, el arroz bomba tiene prácticamente el mismo resultado en este plato italiano que los arroces; arbóreo, carnaroli, vialone nano, etc. El resto de ingredientes, tomate concentrado incluido, son de un muy bajo costo para hacer un plato diferente, en una ocasión especial. (calculando el precio final del plato puede oscilar de 10 a 14 euros para 4 comensales, unos 3 euros por persona)

Risotto de gambas

Ingredientes para 4 personas:

-400 gramos de arroz carnaroli o bomba
-4 cucharadas de salsa de gambas (a continuación su elaboración)
-1 chalota o media cebolla blanca dulce
-15 gramos de mantequilla
-1 chorrito de crema de leche o nata líquida
-1/2 vaso pequeño de vermout blanco o vino blanco seco
-sal y pimienta
-fumet de pescado(hecho con pescado de roqueo o comprado en pack)

Elaboración:

Hacemos la crema o reducción de gambas, para lo que necesitamos:
-Las carcasas y las cabezas de las gambas
-2 cucharadas de aceite de oliva
-1 cucharada de tomate concentrado
-1/2 de vaso pequeño de brandy

Ponemos las dos cucharadas de aceite en la sartén y cuando esté bien caliente, incorporamos las cabezas y las carcasas de las gambas.

Les añadimos el tomate concentrado y las flambeamos con el brandy.

Las aplastamos con el cacillo para sacar todo el jugo y las pasamos por el chino, reservando la salsa concentrada. Preparamos los ingredientes para hacer el risotto.

Sofreimos la chalota bien cortadita en mantequilla, le añadimos el arroz y lo removemos con la cebolla para que vaya soltando el almidón que lo hará cremoso

Añadimos la salsa de gambas y removemos el conjunto

Le añadimos el vino o vermout, y esperamos a que lo absorba, removiendo a la vez el arroz. Una vez quede sin líquido, añadimos el fumet caliente, poco a poco. (En la entrada del 4 de Diciembre, explico como hacer un fumet, sólo tenemos que sustituir la cabeza de bacalao por 4 o 5 pescados de roqueo) Vamos añadiendo líquido cada 4 o 5 minutos y removemos para que quede cremoso, cuando lo absorba casi todo, volvemos a añadir fumet hasta unos 4 minutos antes de terminar la cocción. Dependiendo del tipo de arroz empleado el risotto estará listo en unos 19 o 20 minutos, si es bomba; o unos 18, si es carnaroli.

Es importante añadir el fumet poco a poco, y remover para conseguir cremosidad. Unos 4 minutos antes del final de la cocción, en mi caso al ser carnaroli, cuando llevaba 14 minutos, le puse por última vez el fumet, esperé un par de minutos y le añadí un chorrito de crema de leche, porque este risotto no lleva queso. (Añadimos las gambas cortadas justo antes de echar la crema de leche, aunque yo en la receta no las puse porque usé el risotto como guarnición de los pimientos que rellené con estas gambas)

Dejamos reposar un par de minutos y ¡a disfrutar!

En la entrada de piquillos tenía esta pinta:

EL “ROLL” DE UN MILLONARIO…, LIGANDO CON SUSHI EN “CALIFORNIA BEACH”

6 Sep

Hoy vamos a preparar sushi, para el que lo haya elaborado alguna vez y para los principiantes.

Quizás puede parecer algo engorroso de elaborar, pero es más fácil de lo que imaginamos.

Voy a explicarlo paso a paso para que todo el que no se haya atrevido y le encante, se decida y se ponga manos a la obra.

Os va a compensar con creces y si nos organizamos bien, lo preparamos en poco más de una hora.

Sushi variado y California Roll a mi manera

Primero todo lo que vamos a necesitar para elaborar el arroz:

  • Una olla de fondo grueso con tapa de cristal
  • Algunos cuencos
  • Una o dos cucharas de madera
  • Un abanico o un cartón grueso para enfriar el arroz
  • Una esterilla de bambú para enrollar, plastificada con film transparente
  • 200 gramos de arroz para sushi.
  • 230 gramos de agua.
  • 30 cc de vinagre de arroz
  • 15 a 30 gr. de azúcar (luego explico esta cuestión)
  • 1 y 1/2 cucharadita de sal

Esta cantidad de arroz os va a dar para 2  rollos de sushi, es decir, unos 12 rollitos si usamos todo el alga Nori, o para 3 (18 rollitos ),  si la cortamos a la medida que indico más adelante.

Paso 1º Lavado y Remojado

Medimos el arroz, lo ponemos en un bol grande cubierto de agua fría y escurrimos sobre un colador grande.

Repetimos esta operación 5 ó 6 veces, hasta que el agua salga clara, eliminando así parte del almidón.

Dejamos reposar el arroz en el mismo colador 1 hora, tapado con un trapo húmedo. Yo lo dejo en un cuenco grande, cubierto de agua, 15 ó 20 minutos y acelero el proceso.

Paso 2º, Cocción del Arroz

Vertemos el arroz escurrido en la olla, cubrimos con la medida de agua ( se puede poner un trozo de alga Kombu para potenciar el sabor ), llevamos a ebullición a fuego medio-alto, hasta que rompa a hervir con la tapa puesta, que no se debe retirar durante la cocción. Bajamos el fuego y lo dejamos cocer a fuego lento de 5 a 7 minutos, retiramos del calor y dejamos reposar sin destapar, otros 10 minutos.

Paso 3º, Preparación del vinagre

Lo más cómodo es usar vinagre  para sushi, aunque yo lo suelo preparar y le pongo el azúcar a mi gusto, ya que el sushi necesita distinto grado de dulzor para realzar su sabor, según los ingredientes que contenga.

Es bien sencillo, mezclamos el vinagre de arroz ( que no es lo mismo que vinagre ya preparado para sushi ), el azúcar en la cantidad recomendada para cada caso, y la sal, calentamos un poco, removiendo hasta que se disuelva el azúcar y dejamos enfriar.

En los sushi de pescado crudo se utiliza menos azúcar,  con otro tipo de ingredientes como verduras o pescados ahumados,se pone más azúcar al arroz. Yo he puesto 25 gramos, porque esta vez no he usado pescado crudo.

4º Paso, Aromatizar el Arroz

Vertemos el arroz, ya reposado y aún templado, en una bandeja de loza o madera humedecida, los japoneses utilizan un cubo especial que es de madera de cedro, porque el metal transfiere sabor al arroz, por eso usamos también cuchara de madera.

Echamos la mezcla de vinagre, mezclando con suavidad con la cuchara de madera, sin remover apenas y abanicando si es posible, para conseguir que se integren los aromas mientras se enfría con mayor rapidez.

5º paso, El Relleno

Ingredientes para el relleno:

  • Salmón ahumado ó crudo
  • 1 pepino
  • 1 aguacate maduro
  • Surimi o mejor aún, carne de cangrejo
  • Langostinos cocidos (optativo)
  • Atún  ahumado o crudo
  • Sésamo blanco, tostado o negro (para California Roll )
  • Huevas de pez volador (optativo)(  ”             ”              ”    )
  • Mahonesa japonesa ó una mahonesa suave (yo he usado ésta última)
  • Alga Nori
  • Para mojar los rollitos de sushi:
  • Wasabi
  • Salsa de soja

6º Paso, Preparación del Sushi

Vamos a cortar una lámina de alga Nori que mida 19 x 20cm, y la dejamos en 19 x 15cm, para que sea más fácil de enrollar a los principiantes, también se hace para elaborar rollitos más pequeños ( yo he usado el alga entera en esta ocasión ).

Tenemos a mano todos los ingredientes, que pueden sustituirse por otros como tortilla en tiras, verduras cocidas o crudas en tiras…, incluso tempuras, aunque éstas últimas son un poco más elaboradas para un sushi de estreno.

Vamos a hacer un rollo de sushi.

Extendemos la esterilla de bambú plastificada y colocamos el alga Nori, con la parte más brillante mirando hacia abajo ( porque en la parte mate se adhieren mejor los ingredientes), intentando que su parte inferior  quede unos 3 dedos por encima de la parte inferior de la esterilla.

Nos mojamos un poco las manos en el cuenco de agua, cogemos una bola de arroz grande  y la situamos en el centro del alga, para ir extendiendo el arroz desde allí, hacia los bordes, dejando en la parte superior del alga, un margen de aprox. 3 cm, sin arroz. En las partes inferior, derecha e izquierda del alga, sí debe llegar el arroz hasta el final.

Procedemos a rellenar:

Vamos a comenzar a poner los ingredientes, a partir de 1/3 de la altura del arroz, es una forma más sencilla de enrollar que si lo hacemos poniendo los ingredientes desde la parte inferior.

Si usamos pescado crudo o nos gusta mucho el wasabi aunque usemos ahumados, cogemos con el dedo corazón un pegote de wasabi y lo extendemos en horizontal de lado a lado sobre el arroz, a la altura sugerida.

Vamos colocando los ingredientes, formando tiras horizontales, de la siguiente manera: primero las tiras de pepino sobre el wasabi y junto al pepino las tiras de salmón o atún, crudo o ahumado para terminar con unas tiras de aguacate.

El enrollado hay que verlo, no leerlo.

La forma de enrollar es sencilla, pero es mejor verla en vídeo, para ello pincháis el link que he puesto a pie de página,  es el único que he encontrado que lo hace de forma lenta. Aunque es en inglés, la parte del enrollado no necesita tanto de la palabra como de la vista, porque lo importante es la ejecución, y en este vídeo se ve muy clara.( Aunque no viene en el vídeo, mojamos la parte superior del alga para que se pegue mejor ).

Hay muchos vídeos en you tube sobre como hacer sushi, aunque la mayoría lo explican muy rápido y no da tiempo a verlos detenidamente.

Podría intentar explicar como los he enrollado yo, pero creo que no va a servir de mucho, yo misma he aprendido viéndolo una vez  y a partir de ahí, a base de practicar sale cada vez mejor.

En el video elaboran sushi, el California Roll se elabora justo al revés, empezando por el arroz y poniendo encima el alga sobre la que vá el relleno que en los California que he hecho hoy lleva tiras de aguacate, una tira de mahonesa suave, salmón ahumado y surimi, la otra tanda la he hecho con los mismos ingredientes pero sustituyendo el salmón por langostinos, después he rebozado un rollo grande en sésamo blanco y otro rollo en huevas de pez volador.

El California Roll también se puede hacer en el orden del sushi, es decir: el alga Nori y encima el arroz, después lo rellenamos, ponemos un film sobre el arroz para que no se caiga el relleno, le damos la vuelta con cuidado y ya tenemos el arroz hacia fuera.

Una vez terminado el rollo grande de California, lo rebozamos en el sésamo blanco o tostado en la sartén y enfriado con anterioridad, y lo cortamos.

Para cortar necesitamos un cuchillo bien afilado y mojado. Aunque el corte tiene sus medidas determinadas que son 6 u 8 rollitos x cada rollo, yo le doy el ancho en función de la estética y  en proporción al tamaño del rollo, si es más o menos ancho.

Para terminar el blog de hoy un mini diccionario para sushi:

Ebi: Camarón o gamba, langostino o langosta.

Maguro: Atún.

Masago: Hueva de pez volador.

Miso: Pasta picante y salada hecha de soja fermentada.

Tamago: Tortilla de huevo.

DÓMO ARIGATÓ: muchas gracias. a los japoneses por hacer felices a tantas personas con su deliciosa gastronomía.

Muchas gracias a Rafa, mi marido y a mi hija Lucía, por sus fotos cada vez más bonitas y coloridas. Sin su ayuda, este blog estaría falto de algo tan importante como es la imagen, y yo sin ellos y María, estaría falta del aire que me hace respirar.

VIDEO:

NI LLUEVE NI “CHICKPEA”…, PAELLA

8 Ago

Nunca me gustaron los Domingos…

Hoy, ha amanecido un día triste y gris.

Con la compañía de Bob Dylan, lejos de entristecerme, voy despertando de mi letargo mientras suena “Lay, Lady, Lay”.

Tomando a sorbos un café con “Like a Rolling Stone”, decido que a la paella le voy a poner unos “garbanzos” sueltos  por ahí…

Suena ahora el duro “Changing of the Guards” y veo los ingredientes del arroz como batallando entre sí, ay ay… espero que como dice la canción,” la paz llegará sobre ruedas de fuego.”

Al final, todos se han reunido en un baile delirante y divertido.

El pollo bailando con las gambas, con una gabardina de pimiento rojo.

El tomate envuelve al arroz, como protegiéndolo de ésos…”garbánzos rodantes”, que dan vueltas sin parar, dispersos pero completando el espectáculo.

That Long Black Cloud is Comin (esa gran nube gris…, se acerca).

Knock, Knock, Knockin’ on Kitchen’s door.

Nota: Cuándo caen sólo unas gotas, se dice que “chispea”.

En inglés, garbanzo es “chickpea”.

Paella de pollo y gambas con “Rolling Stones”


Ingredientes para 4 personas:

  • 400 gramos de arroz bomba
  • El doble de agua, que de arroz
  • 6 gambas grandes rojas
  • 1 calamar
  • 200 gramos de pollo troceado
  • 1/4 de pimiento rojo ó verde
  • 2 dientes de ajo
  • 1 tomate grande rayado
  • Carne de ñora ó pimiento choricero
  • 4 alcachofas
  • Aprox. 100 gramos de garbanzos cocidos
  • Azafran en hebra ó molido
  • sal
  • Aceite de oliva virgen extra, aprox 75 ccl ( la proporción de aceite es de 1 vaso x kg. de arroz)

Preparación:

Ponemos en la paella, 1/3 del aceite y freimos los dientes de ajo, retiramos y sofreimos el pimiento, cortado en trozos pequeños.

Cuando esté el tiempo suficiente para que el aceite coja su sabor, retiramos.

Echamos las cabezas de las gambas, las rehogamos y aplastamos con un cacillo, o tenedor para que suelten su jugo.

Sacamos las cabezas y las descartamos.

En ese aceite con el jugo, freimos el tomate y le corregimos su acidez con un poco de azúcar.

En otra sartén con el resto del aceite, rehogamos el pollo y retiramos.

Añadimos los calamares, los salteamos un poco e incorporamos en el último minuto las gambas, para que se doren un momento.

Introducimos en un vaso de la batidora, los dientes de ajo fritos y la carne deshidratada de las ñoras, y trituramos.(se puede utilizar carne de pimiento choricero o ñora ya preparada).

Ponemos en la paella todos los ingredientes, a excepción de las gambas, que reservaremos para poner casi al final.

Agregamos el arroz y lo rehogamos todo, un par de minutos junto a la carne de ñora.

Cubrimos con el agua e incorporamos el azafrán y rectificamos de sal.

Subimos a fuego fuerte y en cuánto comience a hervir, bajamos a fuego medio.

Cuando falten unos 4 ó 5 minutos, en función del grosor de las gambas, las incorporamos a la paella.

El tiempo desde que comienza a hervir, son unos 18 minutos, más los dos últimos, que  son de reposo. Tapadito fuera del fuego, con papel de aluminio o un trapo.

Frase del día: ¡Que bueno el Camarón…, de la isla!

Y no estamos hablando de José Monje Cruz, conocido como El Camarón de la Isla, ese “Monstruo” del flamenco, que no deja a nadie indiferente.

Sino de algo mucho más corriente. Un crustáceo llamado camarón. Que es la referencia, por la que un tío suyo le puso éste sobrenombre, al ser un gitano rubio y de piel clara, como la de éste crustáceo.

El camarón gallego, es uno de los mariscos que alcanzan el precio más elevado del mercado, por su delicado sabor y calidad.

El camarón pequeño, que se utiliza en las famosas “tortillitas”, es el ingrediente insustituible de ésta suculenta y demandadísima  receta. Si acompañamos de un vinito blanco afrutado, nos deja el paladar tan contento o más, que  si degustáramos el mejor de los mariscos.

Los camarones son crustáceos del orden de los decápodos. Habitan aguas, tanto dulces como saladas. El Europeo, se encuentra en abundancia en las playas de arena. Se alimentan de plantas acuáticas y pequeños peces y llegan a vivir en profundidades de hasta 5 km.

Tortillitas de Camarones

100 gr. camarones bien frescos

200 gr harina fina de repostería

150 gramos de harina de garbanzo

1 cebolleta bien picadita

Un buen puñado de perejil picado fresco

un pellizco pimentón (optativo)

Sal y agua fría

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes, incluidos los camarones crudos, añadimos agua fría, hasta conseguir una masa no demasiado espesa.

Rectificamos de sal y dejamos reposar 1 hora.

Ponemos una sartén con no demasiado aceite, cuándo esté bien caliente, ir echarndo cucharadas de masa para formar las tortillitas.

Deben quedar, finas y crujientes.

Nota: Las tortillitas se pueden hacer al gusto o al bolsillo de cada uno, con más cantidad de camarones y menos harina, aunque necesita un mínimo de ella, para que queden consistentes.

Las tortillitas se hacen también, utilizándo sólamente harina de garbanzo, pero a mí me gusta mezclarle algo de harina de trigo.

PARA UN DESAVÍO

Una lata de codornices en escabeche, te puede sacar de más de un apuro.

En una ensalada quedan deliciosas, con lechugas variadas, zanahoria, cebolleta y un aliño suave.

Para añadir a un rissotto de verduras, dándoles un pequeño enjuague para suavizar el efecto del vinagre.

Simplemente dándoles unos minutos de calor y acompañadas de arroz que tengamos cocido en la nevera.

RISOTTO AL POLLO RIGOLETTO

25 Jul

Con este risotto, vamos a conseguir que el pollo recobre vida y casi cante una ópera, o mejor aún, la cantemos nosotros. Es un plato completo y delicioso, sencillo de elaborar y gusta a grandes y pequeños.

Risotto con pollo asado

Ingredientes para 4 personas:

  • 320 gramos de arroz arbóreo
  • 1 litro de caldo de pollo, mejor bajo en sal
  • 1 tarro de 15 gramos de menestra de setas deshidratadas
  • 2 chalotas ó media cebolla picadas
  • 60 gramos de mantequilla
  • 50 gramos de queso parmigiano
  • 200 gramos de pollo asado, cortado en trocitos
  • medio vaso de vermut blanco
  • medio vaso de vino blanco seco
  • pimienta y sal

Preparación:

Ponemos las setas deshidratadas en remojo, durante 2 horas.

En una olla mediana, ponemos el caldo a calentar.

En una cacerola de fondo grueso, ponemos 40 gr. de mantequilla y rehogamos la cebolla, finamente picada.

Incorporamos el arroz y lo rehogamos un poco.

Mojamos con el vermut y el vino blanco y esperamos que los absorba.

Añadimos un cacillo de caldo y removemos hasta que se integre.

Coger un cacillo del caldo de las setas, cuidando que no lleve arenilla y lo echamos al risotto.

Poner 2 medidas más de caldo e ir cociendo a fuego medio, regándolo cuando lo necesite y removiendo de vez en cuando, para ayudarlo a darle cremosidad.

Cuándo lleve unos 8 minutos, incorporar las setas troceadas y un poco de su caldo, bien colado.

Después de 16 minutos de concción, poner el pollo en trocitos

Pasados 18 minutos, apartamos el risotto y añadimos el queso parmigiano y el resto de mantequilla, removiendo con rapidez.

Apartamos un minuto y servimos inmediatamente.

Nota: No sólo un espumoso como el Lambrusco, combina con el risotto, desde albariños, vinos blancos de rueda, tintos jóvenes y afrutados y hasta un buen cava brut se darían un buen baile con éste rico plato.

Frase del día: ¡¡Guau!! Que me pincho!!

Pincho de bacalao ahumado, huevo duro picadito con mahonesa al pimentón y coronado con huevas de trucha o lumpo.

Pongo a calentar unas lonchas de buen pan,  mezclo cinco cucharadas de mahonesa con media cucharadita de pimentón dulce y dispongo en el pan calentito los ingredientes, en el orden anterior.