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TARTA HELADA AL WHISKY CON HILOS DE CARAMELO

3 Ago

Tarta helada al whisky

Ingredientes:

  • Dos discos de bizcocho para tartas
  • 3 huevos grandes XL o 4 grandes
  • 150 gramos de azúcar
  • 200 gramos de nata montada
  • 75 cl de whisky o un chorrito más, según el gusto
  • 3 hojas de gelatina
  • 25 gramos de azúcar glasé para montar la nata
  • Un molde desmontable redondo de tamaño medio

Para caramelizar la superficie:

  • 75 gramos de azúcar moreno y un soplete de cocina ó
  • 100 gramos de azúcar blanca para hacer un caramelo rubio

Para el almíbar:

  • 100 cl de agua
  • 100 gramos de azúcar
  • Un chupito de whisky

Para los hilos de caramelo:

  • 100 gramos de azúcar
  • 10 cl de agua (un dedo)
  • Un rodillo untado en aceite
  • Un tenedor

Elaboración:

Lo primero es hacer un almíbar a partes iguales de azúcar, agua y el chupito de whisky. Si queremos añadimos un chorrito de crema de whisky.

Hervimos un par de minutos removiendo para disolver el azúcar y lo bajamos otros 3 minutos a fuego mínimo. Dejamos que se entibie para después bañar el bizcocho.

Ponemos las 3 hojas de gelatina a remojar en un cuenco con agua fría que las cubra durante unos minutos.

Cortamos los dos discos de bizcocho a la medida del molde desmontable.

Separamos las claras de las yemas y las ponemos en dos cuencos.

Montamos la nata con 25 gramos de azúcar glasé y reservamos en la nevera. (Si queremos ahorrarnos trabajo se puede utilizar nata montada industrial o crema doble, ya que al llevar la gelatina el resultado es muy parecido)

Montamos las claras bien duras y reservamos en el frío también.

Echamos el whisky  en un cazo sin que llegue a hervir y apartamos. Disolvemos en él las 3 hojas de gelatina bien escurridas y dejamos que se temple.

Ponemos una olla con agua a calentar y cuando esté a punto de hervir la apartamos del calor.  Ponemos al baño de María un cuenco que no llegué a tocar el agua. Echamos las yemas y el azúcar y  batimos rápidamente (para que no se cuajen las yemas) hasta que blanqueen. Añadimos el whisky con la gelatina y seguimos batiendo rápidamente.

Le añadimos con movimientos envolventes la nata montada y cuando esté integrada ponemos las claras montadas, mezclando de abajo a arriba.

Engrasamos con mantequilla un molde mediano desmontable y le ponemos un primer disco de bizcocho apretándolo bien. Lo empapamos bien del almíbar de whisky y le añadimos la mitad de la crema.

Esperamos a que se solidifique en la nevera por unos 20 minutos y le colocamos el segundo disco de bizcocho apretando también y bañándolo en el almíbar restante.

Ponemos sobre el bizcocho la otra parte de crema de whisky. Si no tenéis soplete de cocina, hacéis un caramelo rubio con 100 gramos de azúcar blanca y lo ponéis sobre la crema de whisky. Metemos en el congelador por 3 horas.

Si vais a usar el soplete al sacar del congelador espolvoreáis toda la superficie con azúcar moreno y la quemais con el soplete hasta que esté bien dorada.

Volvemos a meterla en el congelador por unas horas hasta que tome consistencia y hacemos los hilos de caramelo que pondremos por encima en el momento de degustarla.

Para elaborar los hilos de caramelo es mejor contar con ayuda.

Necesitamos un rodillo que habremos untado con un poco de aceite.

Una vez esté listo el caramelo rubio, esperamos un minuto o un poco más hasta que al meter un tenedor y levantarlo, el caramelo haga hilos. (Os recomiendo que ensayéis con varios tenedores porque debéis usar uno limpio para hacer los hilos)

En ese momento los vamos poniendo sobre el rodillo sin bajar el tenedor y haciendo rodar para que quede como una pulsera.

Cuando no salgan más hilos volvemos a coger un poco más de caramelo estirando con cuidado y enredándolo de nuevo en el rodillo que debe hacer un movimiento en zig zag o dar vueltas para recoger todo el hilo.

Esta maniobra debe ser rápida porque el caramelo se endurece enseguida y ya no se puede manejar.

Una vez hechos los hilos, los retiramos por uno de los dos extremos del rodillo y reservamos en un plato.

Cuando la tarta esté bien consistente y fría, es decir al cabo de 6 o 7 horas, ya podemos sacarla para consumir y ponerle los hilos de caramelo en la parte superior.

Está deliciosa, aunque sea más blanquita que las tartas industriales, ésta tarta es… I M P R E S I O N A N T E.

Feliz cumpleaños cariño. Va por ti…

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TARTA SENCILLA DE SAN VALENTÍN CON CREMA DE CHOCOLATE BLANCO Y MANGO

12 Feb

Con un bizcocho de coco y  una cobertura sencilla, que en este caso lleva un poco de colorante, tendrás en un par de horas, una rica tarta de San Valentín.

Tarta de San Valentín

Ingredientes para el bizcocho:

  • 3 huevos
  • 150 gramos de azúcar
  • 120 gramos de harina
  • 50 gramos de coco rallado
  • 75 gramos de mantequilla derretida
  • 1 copa de ron oscuro
  • 15 gramos de levadura (prácticamente un sobre entero, porque el coco pesa mucho)

Preparación del bizcocho:

Preparamos los ingredientes, derretimos la mantequilla en el micro, y separamos las claras de las yemas, de dos de los huevos, reservando las claras.

Ponemos en un bol el huevo entero y las dos yemas y batimos bien, añadiendo el azúcar mientras seguimos batiendo.

Batimos bien el conjunto y le añadimos el ron, la harina tamizada con la levadura, y el coco rallado, removiendo todo con una espátula o unas varillas

Añadimos las 2 claras montadas a punto de nieve, mezclando con cuidado, de afuera hacia adentro; y por último añadimos la mantequilla derretida, con cuidado de que no se bajen las claras

Untamos un molde con forma de corazón con mantequilla y vertemos la mezcla en él. Metemos en el horno precalentado a 160º grados, durante aproximadamente 20, o 25 minutos, o hasta que esté dorado y al meter un palillo largo en el centro del bizcocho, éste salga limpio.

Mientras se cuece el bizcocho en el horno, preparamos el relleno de la tarta.

Ingredientes para la crema de mango:

  • 250 gramos de mango en almíbar (reservamos todo el almíbar)
  • Un vaso pequeño de zumo de mango
  • 4 cucharadas grandes de mermelada de naranja
  • 2 hojas de gelatina

Ingredientes para la crema de chocolate blanco:

  • 250 gramos de chocolate blanco, derretido al baño María
  • 3 cucharadas de crème fraìche (nata espesa o doble)

Preparación del relleno:

Trituramos el mango con una cucharada de su almíbar

Le añadimos la mermelada de naranja y mezclamos bien

Ponemos las dos hojas de gelatina en un bol con agua fría que las cubra, y el zumo de mango a calentar. Cuando las hojas lleven 10 o 15 minutos en remojo, las escurrimos bien y las añadimos al zumo a punto de ebullición. Removemos hasta que se disuelvan y apartamos del fuego. Una vez tibia la mezcla, la incorporamos al puré de mangos y mermelada de naranja, mezclamos bien y lo guardamos en la nevera.

Derretimos el chocolate blanco al baño María y le añadimos, una vez frío, la nata doble mezclando bien

Cuando esté cocido, sacamos el bizcocho y lo dejamos que se enfríe. Una vez frío lo cortamos en tres capas. Mientras calentamos el almíbar de los mangos, y vamos montando la tarta

Ponemos la primera capa del bizcocho en un plato grande y lo bañamos con tres cucharadas del almíbar de mangos, ya templado o frío

Lo cubrimos bien con la crema de chocolate blanco

Lo cubrimos con la segunda capa y lo volvemos a bañar con el almíbar

Lo cubrimos con la crema de mango y tapamos con la última capa, que es la tapa y al estar dorada, necesita que le practiquemos agujeritos con la punta de un cuchillo para recibir mejor el almíbar

Procedemos a hacer la glasa. (la glasa es un tipo de cobertura para pasteles o tartas que no lleva mantequilla, al tener una tarta con chocolate blanco, que ya es un poco contundente, he preferido esta glasa)

Ingredientes para la glasa:

  • 200 gramos de azúcar glas
  • La mitad del zumo de 1/2 naranja (aproximadamente 1 cucharada grande)
  • Una o dos cucharadas de agua hirviendo, o una poca mas si lo pide la glasa
  • 9 gotas de colorante rojo
  • 1 gota de colorante azul(si queremos un rosa más intenso ponemos otra de azul)

Preparación de la glasa:

Ponemos en un bol el azúcar glas tamizado

Añadimos el zumo de naranja y mezclamos bien con unas varillas (la mezcla debe ser espesa, y cuesta un poco)

Añadimos poco a poco, media cucharada de agua con el colorante disuelto, o directamente; como queramos (yo he puesto dos mezclas para que las veáis, una lleva una gota de azul, y la otra dos. Como veréis no cambia mucho el tono, pero si lo queréis más fuerte, se consigue poniendo más azul)

Mezclamos bien con las varillas

Ponemos una rejilla sobre la bandeja del horno limpia, y sobre ella el bizcocho, para que al caer la glasa podamos aprovechar el sobrante. Esta operación se hace con rapidez porque se seca enseguida.Vertemos con cuidado la glasa sobre toda la superficie del bizcocho y la dejamos que caiga por los lados sin tocarla. En cuanto la parte superior esté cubierta, repartimos el sobrante con cuidado por los laterales y todos los rincones del corazón de bizcocho

Adornamos a nuestro gusto y metemos en la nevera hasta el momento de servir. Yo he puesto dos posibles terminaciones: Una lleva hojas verdes por todo el borde inferior, y una flecha del mismo color entre los dos corazones rosas. Para hacer la otra terminación, he quitado la flecha y las hojas,y las he sustituido por unas bolitas plateadas de peladilla y confeti de azúcar en forma de corazones pequeñitos. Aunque para una ocasión como esta, creo que está más que permitido poner colores, (un poco… subidillos) a mí me gusta más la segunda, la más sencilla de las dos. Pero para gustos…, los colores. Nunca mejor dicho.

Esta me gusta más

Otra opción sería poner chocolate blanco derretido como cobertura, y quedaría más tupida, todo depende de lo golosos que seáis

Ah, olvidaba deciros que los adornos, han sido un “experimento”, con azúcar glas, vinagre blanco y 1 hoja de gelatina. Una vez mezclados los he teñido y he hecho las hojas y los corazones (un poco irregulares, pero no importa. Así se ve que los hemos hecho nosotros…). Si os queréis meter en estos menesteres, os llevará al menos media hora más y, pringaréis la encimera, vuestras manos …..

La experiencia ha sido divertida pero siempre se puede adornar con nata montada, o con confeti de color rosa o blanco, con figuritas hechas con pasta de almendra y glucosa…, imaginación al poder.

PANETTONE RELLENO DE HELADO, HOY SIN “BROMAS” LO HE ELABORADO

28 Dic

Hoy 28 de Diciembre, se celebra en España y Latinoamérica el día de los Santos Inocentes. Muchos otros países festejan este día, pero en distintas fechas. Francia lo hace el 1 de Enero. Estados Unidos y Gran Bretaña lo celebran en Abril, y lo llaman “April Fool’s Day”, o sea, el día de los tontos. En países como Japón, Alemania o Brasil, este día de las bromas se festeja el 1 de Abril.

En la Iglesia Cristiana, el día de los santos inocentes se vivía como una jornada de duelo por la matanza de Herodes (Quien mandó matar en Belen a todos los infantes menores de dos años, con el fin de deshacerse del Mesías), y de agradecimiento (porque la huida a Egipto con sus padres, supuso la salvación de su vida), hasta aproximadamente la Edad Media; cuando al parecer se combinó con un rito pagano conocido como “fiesta de los locos”, en el que la gente se relajaba de la seriedad de los rituales de la Iglesia, con una gran fiesta en la daban rienda suelta a la diversión. Desde entonces se fue transformando poco a poco en la “fiesta de las bromas” o “las mentiras por un día”, que se festeja en la actualidad, y se extiende a medios de difusión como periódicos, programas televisivos, etc.

Algunas “bromas sonadas” que han tenido lugar en este día, son las siguientes:

En 1.980 la BBC de Londres anunció que el BigBen sería remodelado con un reloj digital…, imagínense los teléfonos echando humo.

En Abril de 1.998 Burger King publicó un anuncio en el periódico digital “EE.UU hoy en día”, diciendo que habían sacado un nuevo producto. Un whopper para personas zurdas, cuyos condimentos estaban diseñados para “gotear al lado derecho”. Más de un cliente pidió la “vieja hamburguesa de la mano derecha”…

O la revista National Geographic, que en un artículo de una edición anterior, anuncia que en la de Enero dará pruebas de que el monumento de piedra, de Stonehenge, es falso.

Teniendo que salir a desmentirlo el mismo día de su publicación, desde el perfil de Twitter del medio, dado la masiva afluencia de visitas que muestran, desde sorpresa hasta “pruebas irrefutables” de que esta afirmación es cierta.

Una broma que nos creímos muchos, fue la publicada por la BBC en 2.006, informando que la puerta del nº 10 de Downing Street, residencia oficial del primer ministro del Reino Unido, había sido pintada de rojo. Se mostraron imágenes de unos albañiles transportando la puerta roja (el color oficial, por otro lado, del partido político que en ese momento tomó el gobierno). A pesar de la broma, hasta hoy, la puerta sigue siendo negra.

Y esto es todo para este día de los santos inocentes… Ah, olvidaba algo importante; por prescripción médica no puedo volver a cocinar al menos en 6 meses. Por lo visto he desarrollado una alergia al humo…,  No puedo andar cerca de coches en marcha, fumadores empedernidos, planchas de vapor o humidificadores, durante un tiempo. Por este motivo, he decidido suspender temporalmente mis entradas y  marcharme  a la pequeña Isla de Bangka, que está situada entre Borneo y Sumatra.

Un abrazo a todos, y hasta pronto.

Panettone relleno de helado y frutas

Ingredientes:

  • 1 panettone grande
  • 1/2 bote de mermelada de fresa (o el sabor que nos guste)
  • 2 chupitos de ron oscuro
  • De 400 a 500 gramos de helado de nata o vainilla
  • Un puñado de nueces peladas y partidas o de pistachos pelados
  • 6 o 7  fresas
  • 2 mandarinas
  • 6 cucharadas de miel (diluida con un poco de agua al calor y enfriada después)
  • 200 gramos de chocolate para cubrir

Elaboración:

Cortamos unas lonchas de unos 2 cm del panettone, y revestimos las paredes del bol, forrado previamente con film transparente. Una vez lo hemos colocado, lo apretamos bien, rellenamos los huecos con pequeños trozos del panettone, y lo emborrachamos un poco con ron oscuro. (El film debe sobresalir bastante para cubrir todo el conjunto cuando este acabado)

Después de emborracharlo lo cubrimos con una capa de mermelada de fresa, frambuesa o melocotón…, y una capa de helado de nata o vainilla.

Le ponemos un puñado de nueces partidas, pistachos u otro fruto seco que nos guste y ponemos una capa de fresas cortadas en rodajas y las cubrimos de miel, porque al congelarse, el frío elimina el azúcar natural que contienen.

Otra capa de helado hasta llegar casi hasta arriba, con más frutos secos, y una capa de rodajas de mandarina, regada con miel.

Cubrir por encima con el film y aplastar bien. Poner un peso encima y guardar en el congelador, al menos 5 o 6 horas, o mejor un día entero.

Cuando lo saquemos para consumir, desmoldamos y quitamos el film. Derretimos el chocolate en el microondas, y lo vertemos, aún caliente, sobre la tarta helada. El chocolate se convertirá en una capa crujiente al contacto con el frío de la superficie. Cortamos antes de que se derrita el helado.

Servimos y a disfrutar.

Le podemos poner almendras fileteadas y tostadas sobre cada ración. Le aportará otro punto crujiente y un sabor rico rico…

Ah, por cierto, respecto a lo de irme a una Isla cercana a Sumatra…, ya quisiera yo, pero…, ¿os lo habéis creído de verdad?. Ay, ay, que inocentes.

Creo que para cualquier “dolencia”, no hay mejor medicina que comer una rica tarta helada con las personas que tú más quieres. Por supuesto que sin tarta también vale. Un abrazo muy grande para todos.

BIZCOCHO DE CHOCOLATE BLANCO Y NARANJA AMARGA ¡QUE FRASE TAN LARGA!

13 Oct

Todo el mundo conoce a ese gran pintor del Barroco español que fue Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Sin embargo, cuando nos referimos a Juan de Pareja, que figura en los libros de arte por ser un excelente pintor de la época, no relacionamos su vida con la del anterior.

La vida de los artistas de la pintura está preñada de historias y anécdotas, tan o más interesantes a veces, que el propio arte en sí.

Juan de Pareja fue un pintor del Barroco Andaluz. Era hijo de esclavos Moriscos y se desconoce si Velázquez lo compró como criado o fue parte de una herencia.

Su trabajo consistía en limpiar pinceles, moler colores o preparar cuadros en el estudio del gran artista. Y se inició en secreto en la pintura, copiando e imitando las obras de su amo. Lo acompañó a Roma y siguió haciendo progresos a escondidas de aquel.

De vuelta a Madrid descubrió su habilidad delante del rey Felipe IV. Al visitar éste un día el estudio de Velázquez.

La anécdota es divertida: después de observar durante un tiempo que el rey aprovechaba las ausencias de Velázquez para bajar a su taller, y dar la vuelta a los cuadros que el pintor solía dejar apoyados y girados contra la pared. En una de estas ausencias, Juan de Pareja pintó un cuadro y le dió la vuelta. Cuando el monarca reparó en él e intentó girarlo, Juan se arrojó a sus pies confesándose autor del cuadro y rogando al rey que intercediese para que su amo no le castigase, pues como esclavo no le estaba autorizado pintar.

A raíz de estos acontecimientos y por expreso deseo del monarca, Velázquez le concedió carta de libertad en 1.650, y de esta forma Juan de Pareja, pasó de ser su esclavo a ser su discípulo, llegando a imitarle con tal perfección, que sus obras se han confundido muchas veces con las del genial pintor.

Su retrato, uno de los más importantes de Velázquez, se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Hay una divertida anécdota protagonizada por Velázquez y situada a finales del Barroco español.

El Barroco con tendencia al tenebrismo, reflejaba el pesimismo reinante a finales del esplendoroso Barroco español, donde pintores como Valdés Leal aluden en sus “macabros” cuadros, “in ictu oculi” (en un abrir y cerrar de ojos) y “Finis gloriae mundi” (el fin de las glorias mundanas) al tema de la vanidad humana, y amonestan con una evidente raíz teológica y religiosa de la época, sobre la caducidad de los bienes temporales y la brevedad de la vida terrenal.

Contrastando con la dulce visión que ofrece su contemporáneo Murillo, los cuadros de Valdés Leal, que se hayan en la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla, (y  que desde aquí os animo visitar cuando tengáis la oportunidad) reflejan los horrores de aquellos años llenos de pesimismo y de un mayor fervor religioso, cuando aún resonaban los ecos de la devastadora epidemia de Peste que acabó con la mitad de la población de Sevilla.

La anécdota a la que me refería, está relacionada con el cuadro “Finis Gloriae Mundi”  de Valdés Leal. En una visita que Velázquez hizo al estudio de dicho pintor, al ver el cuadro, torció su gesto y comentó con su gracioso acento del sur:  ¡ Compare pa vé este cuadro hay que taparse las nariceh !

Del gran pintor Valdés Leal decir, que tras la muerte de Velázquez fue considerado el mayor pintor Sevillano de la época.

Tiene cuadros de una gran belleza en los que se refleja una gran imaginación y capacidad narrativa.

Como anécdota de sus pinturas, en el Museo del Prado hay cuatro cuadros que forman parte de una serie, de siete en total, que le fue encargada al autor por el Arzobispado de Sevilla. Dichas obras fueron sustraídas durante la Guerra de la Independencia y han estado en paradero desconocido, hasta que cinco de ellas reaparecieron en 1.960 en el Mercado de Arte de Nueva York. Y otras dos emergieron en una subasta celebrada en París en 1.981.

El Museo del Prado ha logrado adquirir cuatro de los cuadros de esta serie, que tratan sobre la vida de San Ambrosio, uno de los cuales es “El nombramiento de San Ambrosio” que aquí os muestro.

Bizcocho al coñác, con chocolate blanco y naranja amarga

Ingredientes:

  • 250 gramos de harina
  • 125 gramos de azúcar
  • 1/4 de vaso de coñác
  • 75 gramos de mantequilla
  • 3 huevos
  • 1 sobre de levadura royal
  • 200 gramos de chocolate blanco
  • 30 gramos de mantequilla para fundir con el chocolate

Preparación:

Preparamos todos los ingredientes, pesando y tamizando la harina.

Calentamos la mantequilla en el microondas 20 segundos, para ponerla a punto de pomada.

Batimos los huevos con el azúcar y vamos añadiendo poco a poco la harina tamizada con la levadura y la mantequilla. Seguimos batiendo con las varillas hasta tener una mezcla homogénea.

Poner en un molde de bizcocho, previamente engrasado con mantequilla y espolvoreado con harina, sacudiéndo el excedente. Yo he tenido para 4 moldes pequeños de magdalenas.

Meter al horno, previamente precalentado a 170-180º, hasta que esté dorada la superfície y al meter la punta de un cuchillo, ésta salga limpia. Las magdalenas se harán antes, motivo por el que las he metido en la parte de la bandeja del horno que está más cerca de la puerta.

Mientras se hornea el bizcocho calentamos a fuego moderado la mermelada, con un chorrito del coñac.

Derretimos el chocolate blanco con los 30 gramos de mantequilla al baño de maría con calor moderado y mantenemos templado hasta que saquemos el bizcocho, si se enfría se vuelve a endurecer y no podríamos manejarlo bien.

Cuando el bizcocho esté templado, napamos con la mermelada caliente la primera capa, y cubrimos con la segunda.

Pinchamos la capa superior del bizcocho por toda la superfície y añadimos el coñác. Cuando esté frío, napamos con la salsa de chocolate blanco y mantequilla, esperamos unos minutos a que solidifique y volvemos a poner otra capa de salsa.

Este bizcocho es muy tierno y al llevar la mermelada caliente, se empapa toda la masa del interior quedando jugoso y blandito por dentro y duro por  fuera, debido al glaseado del chocolate blanco. Es posible que al cortarlo se rompa un poco por lo meloso que queda en el interior pero es un signo de que la masa está bien aireada y jugosa.

Que aproveche…

EL MORENITO VENÍA DE SUIZA BUSCANDO NARANJAS, CON LAS BAYAS BAJO EL BRAZO

19 Ago

Mañana vienen unos amigos muy queridos. He preparado en víspera una tarta de chocolate suizo, que contrasta muy bien con la naranja.

Tarta de chocolate con crema de naranja amarga

Ingredientes para el bizchocho genovés:

  • 5 huevos
  • 160 gramos de azúcar
  • 160 gramos de harina tamizada
  • 40 gramos de mantequilla

Para el relleno y la cobertura:

  • 1 tarro de mermelada de naranja amarga
  • 1 tableta de chocolate de cobertura negro
  • 2 cucharadas de mantequilla para la cobertura
  • 50 cl de nata líquida
  • 100 gramos de cacao amargo en polvo
  • 25 gramos de mantequilla
  • 1 vaso de agua, medio de azúcar glass y licor de naranja
  • 2 hojas de gelatina
  • 3 cucharadas de azúcar molida
  • Unas bayas de grosella roja(opcional)

Preparación del bizcocho genovés:

Precalentamos el horno a 160º. Batimos los huevos con el azúcar hasta blanquear.

Metemos la mantequilla en el microondas y la dejamos en pomada. Ponemos un recipiente resistente al baño de maría con los huevos batidos y le añadimos poco a poco, la harina tamizada, batiendo sin parar. Al final añadimos la mantequilla en pomada y mezclamos bien.

Forramos la placa del horno con papel de hornear pintado de mantequilla y volcamos la mezcla. Metemos en el horno de 18 a 25 minutos en función del alto de la masa, hasta que al introducir un cuchillo salga limpio y la superficie esté dorada. Una vez frío, cortamos en dos y a su vez, en otras dos mitades de las que sólo usaremos tres. También se puede hacer en un molde redondo y cortar en tres.

Preparación del relleno y la cobertura:

Para el relleno de chocolate, ponemos a calentar la nata con el azúcar molido, mezclamos el cacao en polvo con un poquito de nata fría y lo incorporamos al fuego dando vueltas sin parar. Añadimos la mantequilla y batimos un poco más. Apartamos del fuego e incorporamos una hoja de gelatina. Dejamos que entibie y metemos al frío hasta que tenga una textura compacta.

Hacemos un almíbar muy ligero, con medio vasito de cointreau o algún licor de naranja similar, un vaso de agua y medio de azúcar y dejamos enfriar.

Mojamos una plancha de bizcocho con el almíbar y extendemos una generosa capa de crema de chocolate con gelatina. Ponemos otra plancha de bizcocho y después de regarla como la anterior, ponemos una capa de mermelada de naranja.

Derretimos en el microondas, el chocolate de cobertura con media cucharada de agua y dos de mantequilla, que le dará brillo. Calentamos dos cucharadas de agua, deshacemos la otra hoja de gelatina y unimos al chocolate.

Cubrimos con la última capa de genovés, que también va mojadito en almibar y lo napamos con la cobertura.

Adornamos con la grosella, unas nueces de granillo por ejemplo o nueces enteras, trocitos de naranja escarchada…

Metemos al frío por lo menos 3 o 4 horas para que el bizcocho se empape y coja todos los aromas.

Nota: Podemos ahorrar trabajo si utilizamos un bizcocho redondo para tartas, lo venden ya cortado. Para la crema del relleno se pueden utilizar nueces molidas o avellanas y no le pondríamos nata ni gelatina.

Frase del día: Transformemos las sobras del primero de ayer, en un segundo glorioso.

Eso es aprovechar porque siempre hay formas de dar salida a un alimento que nos ha sobrado.

Desde pasta, que puede utilizarse en una ensalada o una tortilla, añadiendo 3 cucharadas de queso parmesano rayado, un puñado de perejil picado y una guindilla fresca picadita y mezclarlo todo con 4 huevos batidos y cuajar.

Hasta pescados, que podemos convertir en un budín, añadiendo tomate frito, huevos y mahonesa. O hacer un pastel de pescado con arroz, queso, cebolla y unos champiñones rehogados.

Nos sobra cocido y hacemos una deliciosa “ropa vieja” utilizando la carne que nos sobró, cortada en tiras y enriquecida con col, media cebolla y 2 patatas cocidas. Rehogamos todo y mojamos con una tacita de vino blanco hasta que se evapore. Añadimos 3 huevos batidos y removemos hasta que estén casi cuajados. Decoramos con unas aceitunas negras y… listo.

PARA UN DESAVÍO:

Unas placas de hojaldre congelado ocupan poco espacio y nos pueden sacar de más de un apuro.

Además de empanadas salados o dulces, podemos hacer un desayuno improvisado, cortando el hojaldre en forma de triangulo, poniendo dos cucharadas de natillas espesas y enrollando en forma de croissant, horneamos y listo.

Podemos hacer el solomillo wellington clásico de siempre con champiñones, o cambiar por setas. Un rico pastel de morcilla con queso brie…, millones de combinaciones que se nos ocurran, cuyo delicioso envoltorio sea un crujiente hojaldre.

Los ahumados también son muy socorridos y duran tanto en la nevera…

Para las ensaladas, para añadir a un tartar cortaditos en trozos pequeños y acompañados de alcaparras, por ejemplo un tartar de gambas con salmón ahumado…

Salmón ahumado relleno de queso fresco y enrollado.

En tostas con huevo duro, alcaparras, anchoas, mahonesa…